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El orgullo precede a la caída, 3 de marzo

El orgullo precede a la caída, 3 de marzo
Antes del quebrantamiento es la soberbia; y antes de la caída la altivez de espíritu. Proverbios 16:18{FV 70.1}
“Satanás cayó porque ambicionó ser igual a Dios. Deseaba participar en los consejos y propósitos divinos, de los cuales estaba excluido, porque, como ser creado, era incapaz de comprender la sabiduría del Infinito. fue este orgullo ambicioso el que lo indujo a la rebelión, y por este mismo medio trata de causar la ruina del hombre.”—Testimonies for the Church 5:702{FV 70.2}
“El pecado tuvo su origen en el egoísmo. Lucifer, el querubín protector, deseó ser el primero en el cielo. Trató de dominar a los seres celestiales, apartándolos de su Creador, y granjearse para sí su homenaje. Para ello, representó falsamente a Dios, atribuyéndole el deseo de ensalzarse. Trató de investir al amante Creador con sus propias malas características.”—El Deseado de Todas las Gentes, 17{FV 70.3}
“Cuando quiera que se entreguen al orgullo y la ambición, su vida se mancilla; porque el orgulloso, ni sintiendo necesidad alguna, cierra su corazón a las bendiciones infinitas del cielo.”—La Historia de Profetas y Reyes, 43{FV 70.4}
“Si Lucifer hubiese deseado realmente ser como el Altísimo, nunca habría abandonado el puesto que le había sido señalado en el cielo; porque el espíritu del Altísimo se manifiesta en un ministerio abnegado. Lucifer deseaba el poder de Dios, pero no su carácter. Buscaba para sí el lugar más alto, y todo ser impulsado por su espíritu hará lo mismo.”—El Deseado de Todas las Gentes, 384{FV 70.5}
“El orgullo es un temible rasgo de carácter. ‘Antes del quebrantamiento es la soberbia.’ Esto es verdad en la familia, en la iglesia y en la nación.”—Testimonies for the Church 4:377{FV 70.6}

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Humillación máxima, 3 de marzo

Humillación máxima, 3 de marzo
Así que, por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, él también participó de lo mismo, para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo. Hebreos 2:14{AFC64 70.1}
¡Maravillosa combinación de hombre y Dios! ... El [Cristo] se humilló hasta la naturaleza del hombre. Lo hizo para que se cumpliera la Escritura, y el Hijo de Dios entró en ese plan conociendo todos los pasos de su humillación. ... ¡Qué humildad! Maravilló a los ángeles. La lengua no puede describirla; la imaginación no puede abarcarla. ¡El Verbo eterno consintió en volverse carne! ¡Dios hecho hombre! Fue una humildad maravillosa. {AFC64 70.2}
Pero descendió más todavía; el Hombre debió humillarse como un hombre para soportar insultos, reproches, vergonzosas acusaciones y maltratos. No parecía haber un lugar seguro para él en su propio territorio. Tuvo que huir de lugar en lugar para salvar su vida. Fue traicionado por uno de sus discípulos; fue negado por uno de sus más celosos seguidores. Fue escarnecido. Fue coronado con una corona de espinas. Fue azotado. Fue forzado a llevar la cruz. {AFC64 70.3}
No fue insensible a ese desprecio e ignominia. ... Sintió la amargura como ningún otro ser pudiera haberla sentido. Era puro, santo e inmaculado, y sin embargo fue tratado como un criminal. El adorable Redentor descendió desde la más elevada excelsitud. Paso a paso se humilló hasta morir, ¡y qué muerte! Era la más vergonzosa, la más cruel: la muerte en la cruz como malhechor. No murió como héroe a los ojos del mundo, cargado de honores, como mueren los hombres en las batallas. Murió como un criminal condenado, suspendido entre los cielos y la tierra: murió una penosa muerte de vergüenza, expuesto a los vituperios e injurias de una multitud degradada, criminal y licenciosa. {AFC64 70.4}
Toda esta humillación de la Majestad del cielo fue por el hombre culpable y condenado.—The Review and Herald, 4 de septiembre de 1900{AFC64 70.5}

FUENTE: https://egwwritings.org/?ref=es_AFC64.70