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Hijos e Hijas de Dios


Entramos en el reposo de Cristo, 10 de marzo Por tanto, queda un reposo para el pueblo de Dios. Hebreos 4:9. https://ift.tt/lYJK6WX Si estáis dispuestos a aprender mansedumbre y humildad de corazón en la escuela de Cristo, seguramente os dará desanso y paz. Es una lucha terrible abandonar vuestra propia voluntad y vuestros propios caminos. Pero una vez aprendida esta lección, encontraréis descanso y paz. El orgullo, el egoísmo y la ambición deben ser vencidos; debéis ser absorbidos en la voluntad de Cristo. Toda la vida debe convertirse en un constante sacrificio de amor, todo acto una manifestación de amor y toda palabra una expresión de amor. De la misma manera que la savia de la vid circula a través de los tallos y los racimos, desciende a las fibras más bajas y alcanza a la hoja más alta, la gracia y el amor de Cristo deben arder y llenar el alma, enviando sus virtudes a todo el ser y saturando toda manifestación del cuerpo y la mente.—Carta 14, 1887. Al ser colaboradores con Cristo en la gran obra por la cual dio la vida, encontraremos verdadero descanso. Siendo aun pecadores, él dio su vida por nosotros. Quiere que nos lleguemos a él y aprendamos de él. Así encontraremos descanso. Dice que nos dará descanso. “Aprended de mi, que soy manso y humilde de corazón”. Al hacerlo descubriréis en vuestra propia experiencia el descanso que Cristo da, descanso que resulta de llevar su yugo y portar sus cargas.—The General Conference Bulletin, 4 de abril de 1901.
Ver Fuente: https://m.egwwritings.org/es/book/1705.447

En los Lugares Celestiales


Jesús, el poderoso suplicante, 10 de marzo Mas no ruego solamente por éstos, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos. Juan 17:20. https://ift.tt/qCskQuJ Pensad en Cristo, el Ser adorado por los ángeles, en la actitud de quien suplica. El fue un poderoso suplicante, que buscaba de las manos del Padre nuevas reservas de gracia y que salía vigorizado y refrigerado para impartir lecciones de confianza y esperanza. Miradlo arrodillado en oración mientras en las horas nocturnas derrama su alma ante el Padre. Mirad los ángeles que velan sobre el fervoroso suplicante. Su oración se eleva al cielo en favor nuestro. El es nuestro Hermano mayor, rodeado de las debilidades humanas y tentado en todo como nosotros, pero sin pecado. A menudo los discípulos, con los corazones quebrantados y humillados, vieron a Cristo arrodillado en oración. Cuando su Señor y Salvador se levantaba de sus rodillas, ¿qué leían en su semblante y en su porte? Que estaba listo para el deber y preparado para la prueba. La oración era una necesidad de su humanidad, y sus peticiones estaban a menudo acompañadas por fuertes clamores y agonía de alma, al ver las necesidades de sus discípulos los cuales, no dándose cuenta del peligro, frecuentemente eran llevados, bajo las tentaciones de Satanás, lejos del deber, a la práctica del mal. La vida de Cristo fue pura y sin mancha. Rehusó ceder a las tentaciones del enemigo. Si hubiera cedido en un solo punto la familia humana se habría perdido. ¿Quién puede contar la agonía que sufre al ver a Satanás jugar el juego de la vida en procura de las almas de aquellos que dicen ser sus discípulos, y los ve ceder paso tras paso, permitiendo que sean derribadas las defensas del alma? No podemos concebir la agonía que él tiene que soportar ante esa vista. Una sola alma perdida, un alma entregada al poder de Satanás, significa más para él que el mundo entero.—Manuscrito 9, 1906.
Ver Fuente: https://m.egwwritings.org/es/book/1751.526

Conflicto y Valor


¿Cómo haría esto? 10 de marzo Génesis 39:7-12. ¿Cómo, pues, haría yo este grande mal, y pecaría contra Dios? Génesis 39:9. https://ift.tt/tYv9D50 Resulta siempre un período crítico en la vida de un hombre joven el separarse de las influencias y sabios consejos del hogar y pasar por nuevos escenarios y pruebas angustiosas. Pero si no se coloca por voluntad propia en esas situaciones de peligro, alejándose así del dominio de los padres; si por causas ajenas a sí mismo es colocado en situaciones angustiosas y se aferra a Dios buscando la fuerza para soportarlas—atesorando el amor de Dios en su corazón—será guardado de sucumbir a la tentación por el poder de Dios que lo puso en esa situación de prueba. Dios lo protegerá de ser corrompido por la fuerte tentación. Dios estuvo con José en su nuevo hogar. Este anduvo por la senda del deber, sufriendo el mal pero sin hacer el mal. Al poner en práctica sus principios religiosos en todo lo que hacía, el amor y la protección de Dios lo acompañaron.—Carta 3, 1879, p. 7. La fe e integridad de José habían de acrisolarse mediante pruebas de fuego. La esposa de su amo trató de seducir al joven a que violara la ley de Dios. Hasta entonces había permanecido sin mancharse con la maldad que abundaba en aquella tierra pagana; pero ¿cómo enfrentaría esta tentación, tan repentina, tan fuerte, tan seductora? José sabía muy bien cuál sería el resultado de su resistencia. Por un lado había encubrimiento, favor y premios; por el otro, desgracia, prisión, y posiblemente la muerte. Toda su vida futura dependía de la decisión de ese momento. ¿Triunfarían los buenos principios? ¿Se mantendría fiel a Dios? Los ángeles presenciaban la escena con indecible ansiedad. La contestación de José revela el poder de los principios religiosos. No quiso traicionar la confianza de su amo terrenal, y cualesquiera que fueran las consecuencias, sería fiel a su Amo celestial. Bajo el ojo escudriñador de Dios y de los santos ángeles, muchos se toman libertades de las que no se harían culpables en presencia de sus semejantes. Pero José pensó primeramente en Dios. “¿Cómo, pues, haría yo este gran mal, y pecaría contra Dios?” dijo él. Si abrigáramos habitualmente la idea de que Dios ve y oye todo lo que hacemos y decimos, y que conserva un fiel registro de nuestras palabras y acciones, a las que deberemos hacer frente en el día final, temeríamos pecar. Historia de los Patriarcas y Profetas, 216, 217.
Ver Fuente: https://m.egwwritings.org/es/book/1712.585#585

¡Maranata: El Senor Viene!


La meditación más excelsa, 10 de marzo Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios. 1 Juan 3:1. https://ift.tt/oYHWO6M ¡Qué amor, qué amor incomparable, que nosotros, pecadores y extranjeros, podamos ser llevados de nuevo a Dios y adoptados en su familia! Podemos dirigirnos a él con el nombre cariñoso de “Padre nuestro”... Todo el amor paterno que se haya transmitido de generación a generación por medio de los corazones humanos, todos los manantiales de ternura que se hayan abierto en las almas de los hombres, son tan sólo como una gota del ilimitado océano, cuando se comparan con el amor infinito e inagotable de Dios. La lengua no lo puede expresar, la pluma no lo puede describir. Podéis meditar en él cada día de vuestra vida; podéis escudriñar las Escrituras diligentemente a fin de comprenderlo; podéis dedicar toda facultad y capacidad que Dios os ha dado al esfuerzo de comprender el amor y la compasión del Padre celestial; y aun queda su carácter infinito. Podéis estudiar este amor durante siglos, sin comprender nunca plenamente la longitud y la anchura, la profundidad y la altura del amor de Dios al dar a su Hijo para que muriese por el mundo. La eternidad misma no lo revelará nunca plenamente. Sin embargo, cuando estudiemos la Biblia y meditemos en la vida de Cristo y el plan de redención, estos grandes temas se revelarán más y más a nuestro entendimiento.19Joyas de los Testimonios 2:336, 337. Cristo vino para revelar a Dios al mundo como un Dios de amor, lleno de misericordia, ternura y compasión.20Joyas de los Testimonios 2:335. Sería bueno que dedicásemos una hora de meditación cada día para repasar la vida de Cristo desde el pesebre hasta el Calvario. Debemos considerarla punto por punto, y dejar que la imaginación capte vívidamente cada escena, especialmente las finales de su vida terrenal. Al contemplar así sus enseñanzas y sus sufrimientos, y el sacrificio infinito que hizo para la salvación de la familia humana, podemos fortalecer nuestra fe, vivificar nuestro amor, compenetrarnos más profundamente del espíritu que sostuvo a nuestro Salvador. Si queremos ser salvos al fin, debemos aprender todos, al pie de la cruz, la lección de penitencia y fe... Todo lo noble y generoso que hay en el hombre responderá a la contemplación de Cristo en la cruz.21Testimonies for the Church 4:374.
Ver Fuente: https://m.egwwritings.org/es/book/1776.521#521

Recibiréis Poder


*MANTENGÁMONOS MIRANDO HACIA ARRIBA* Debemos mirar a Cristo y por la contemplación seremos transformados. Tenemos que ir a él como una fuente abierta e inagotable de la que podemos beber una y otra vez, y de la cual disfrutaremos siempre del fresco suministro. Necesitamos responder a la atracción de su amor para poder alimentarnos del Pan de vida que descendió del cielo, y beber del Agua de la vida que mana del trono de Dios. Si deseamos que la fe nos una a su solio, mantengámonos mirando hacia arriba. Si miramos hacia abajo, quedaremos atados a la tierra. No examine su fe como si fuera una flor para saber si tiene raíces. La fe crece imperceptiblemente.—The Bible Echo, 15 de febrero de 1893.
Ver Fuente: https://m.egwwritings.org/es/book/1772.471#475

Recibiréis Poder


LA FE LE DA ACCESO AL ESPÍRITU SANTO A NUESTRO CORAZÓN La fe obra por amor y purifica al creyente. Mediante la fe el Espíritu Santo tiene acceso al corazón y desarrolla la santidad interior. A menos que esté en comunión con Dios mediante el Espíritu, el hombre no puede llegar a ser un agente que haga las obras de Cristo. Seremos preparados para el cielo únicamente mediante la transformación del carácter. Si deseamos tener acceso al Padre, debemos exhibir las credenciales de la justicia de Cristo. Participaremos de la naturaleza divina cuando huyamos de la corrupción que hay en el mundo por causa de la concupiscencia. Diariamente necesitamos ser transformados por el Espíritu Santo, cuya misión es elevar el gusto, santificar el corazón y ennoblecer al ser entero para que podamos representar la incomparable hermosura de Jesús.
Ver Fuente: https://m.egwwritings.org/es/book/1772.471#474