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Sabbath School


Vivir en comunión con los demás NOTAS DE ELENA PARA LA ESCUELASABÁTICA https://ift.tt/QxebIk2 ¿Dónde encontraremos la pureza, la bondad y la santidad a fin de estar seguros? ¿Dónde está el redil al que no entrarán los lobos? Les digo… El Señor tiene un cuerpo organizado mediante el cual obrará. Puede haber más de una veintena de Judas entre ellos; puede haber un impetuoso Pedro, que bajo circunstancias de prueba niegue a su Señor; puede haber personas representadas por Juan, a quien Jesús amaba, pero que tengan un celo que destruiría las vidas de los hombres pidiendo fuego del cielo para vengar un insulto a Cristo y a la verdad. Sin embargo, el gran Maestro busca dar lecciones de instrucción para corregir estos males existentes. Y hoy está haciendo lo mismo con su iglesia. Está señalando sus peligros. Está presentando delante de ellos el mensaje laodicense. Él les muestra que todo egoísmo, todo orgullo, toda autoexaltación, todo prejuicio e incredulidad que conduzca a la resistencia a la verdad y aleje de la verdadera luz, son peligrosos, y a menos que medie arrepentimiento, quienes acaricien estas cosas serán dejados en la oscuridad así como lo fue la nación judía. Busque ahora cada alma responder la oración de Cristo. Cada alma imite esa oración en silencio, en peticiones, en exhortaciones, a fin de que todos puedan ser uno como Cristo es uno con el Padre, y obre según este objetivo. En lugar de volver las armas de combate contra sus propias filas, permitan que sean apuntadas contra los enemigos de Dios y de la verdad. Imiten la oración de Cristo con todo el corazón: “Padre santo, a los que me has dado, guárdalos en tu nombre, para que sean uno, así como nosotros… No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal”Juan 17:11, 15. La puerta del corazón debe estar abierta al Espíritu Santo, pues él es el santificador, y la verdad es el instrumento. Debe haber una aceptación de la verdad tal como es en Jesús. Esta es la única santificación genuina: “Tu Palabra es verdad”. vers. 17. Oh, lean la oración de Cristo buscando la unidad: “A los que me has dado, guárdalos en tu nombre, para que sean uno, así como nosotros”. La oración de Cristo no es solo para quienes eran entonces sus discípulos, sino para todos los que creerían en Cristo gracias a las palabras de sus discípulos, incluso hasta el fin del mundo… El Señor ha tenido una iglesia desde aquel día, a través de todas las cambiantes escenas del tiempo hasta el período presente… La Biblia pone delante de nosotros una iglesia modelo. Ha de haber unidad entre ellos y con Dios. Cuando los creyentes están unidos a Cristo, la vid viviente, el resultado es que son uno en Cristo, llenos de simpatía y ternura y amor (Reflejemos a Jesús, 4 de julio, p. 191).
Ver Fuente: https://sabbath-school.adventech.io/es/2026-01/12/01

Dios nos Cuida


Santidad de vida, 14 de marzo Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor. Hebreos 12:14. https://ift.tt/qAckRKe No es una evidencia concluyente de que un hombre sea cristiano el que manifieste éxtasis espiritual bajo circunstancias extraordinarias. La santidad no es arrobamiento; es una entrega completa de la voluntad a Dios; es vivir de toda palabra que sale de la boca de Dios; es hacer la voluntad de nuestro Padre celestial; es confiar en Dios en las pruebas y en la oscuridad tanto como en la luz; es caminar por fe y no por vista; y fiarse de Dios con confianza que no vacile, y descansar en su amor. Nadie puede ser omnipotente, pero todos pueden limpiarse de la impiedad de la carne y del espíritu, perfeccionando la santidad en el temor del Señor. Dios requiere que cada alma sea pura y santa. Tenemos tendencias hereditarias hacia el mal. No necesitamos continuar con ellas a cuestas. Es una debilidad humana abrigar el egoísmo porque es un rasgo natural del carácter. Pero a menos que desechemos todo egoísmo, a menos que crucifiquemos el yo, jamás llegaremos a ser santos como Dios es santo. En la humanidad hay una tendencia a imaginar sospechas, a las que las circunstancias se encargan de dar un crecimiento acelerado. Si se le da rienda suelta a este rasgo, echa a perder el carácter y arruina el alma. Dios requiere en todo la perfección moral. Los que han recibido luz y oportunidades como mayordomos de Dios debieran perseguir la perfección y jamás rebajar la norma de justicia a fin de acomodarla a sus tendencias heredadas y cultivadas hacia el mal. Cristo tomó sobre sí nuestra naturaleza y vivió nuestra vida para mostrarnos que es posible para nosotros ser semejantes a él... Debiéramos ser santos tal como Dios es santo; y cuando comprendemos el significado total de esta declaración, y disponemos nuestro corazón para hacer la obra de Dios, para ser santos como él es santo, nos acercaremos a la norma establecida para cada individuo en Cristo Jesús.
Ver Fuente: https://m.egwwritings.org/es/book/1748.585#585

A Fin de Conocerle


Salvación en toda tormenta, 14 de marzo La cual tenemos como segura y firme ancla del alma, y que penetra hasta dentro del velo, donde Jesús entró por nosotros como precursor, hecho sumo sacerdote para siempre segun el orden de Melquisedec. Hebreos 6:19, 20. https://ift.tt/pSVBe8t Delante de nosotros ha sido colocada la esperanza, la esperanza de la vida eterna. Nada menos que eso satisfará a nuestro Redentor, pero depende de nosotros aferrarnos de esa esperanza por fe en Aquel que ha prometido. Quizá tengamos que sufrir, pero los que son participantes con él en sus sufrimientos, participarán con él en su gloria. El ha comprado el perdón y la inmortalidad para las almas pecadoras de los hombres que perecen, pero depende de nosotros el recibir esos dones por fe. Creyendo en él, tenemos esta esperanza como un ancla del alma, segura y firme. Hemos de comprender que podemos esperar confiadamente el favor de Dios no solo en este mundo, sino en el mundo celestial, puesto que Cristo ha pagado tal precio por nuestra salvación. La fe en la expiación e intercesión de Cristo nos mantendrá firmes e inconmovibles en medio de las tentaciones que oprimen a la iglesia militante. Contemplemos la gloriosa esperanza que es puesta ante nosotros, y aferrémonos de ella por fe... No ganamos el cielo por nuestros méritos, sino por los méritos de Cristo... No se centralice vuestra esperanza en vosotros mismos, sino en Aquel que ha entrado dentro del velo... Es cierto que estamos expuestos a grandes peligros morales; es cierto que estamos en peligro de ser corrompidos. Pero este peligro solo nos amenaza si confiamos en el yo y miramos no más arriba de nuestros propios esfuerzos humanos. Al hacer esto, provocaremos el naufragio de la fe.—The Review and Herald, 9 de junio de 1896. En Cristo se centraliza nuestra esperanza de vida eterna... Nuestra esperanza es un ancla para el alma, segura y firme, cuando entra dentro del velo, pues el alma zamarreada por la tempestad se convierte en participante de la naturaleza divina.—Carta 100, 1895.
Ver Fuente: https://m.egwwritings.org/es/book/1714.581#581