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Conflicto y Valor


Endurecimiento del corazón, 24 de marzo Éxodo 7-11. https://ift.tt/bRcwIzW Pero Jehová endureció el corazón de Faraón, y éste no dejó ir a los hijos de Israel. Éxodo 10:20. ¿Cómo endurece el Señor los corazones de los hombres? De la misma manera en que fue endurecido el corazón de Faraón. Dios envió a este rey un mensaje de advertencia y misericordia, pero él se negó a reconocer al Dios del cielo y no quiso obedecer sus mandamientos. Preguntó: “¿Quién es Jehová, para que yo oiga su voz?” El Señor le dio evidencia de su poder realizando señales y milagros delante de él. El gran Yo Soy familiarizó a Faraón con sus obras maravillosas, mostrándole que era el gobernante de cielo y tierra, pero el rey eligió desafiar al Dios del cielo. No consintió en humillar su empecinado corazón ni aun delante del Rey de reyes, para poder recibir la luz; estaba determinado a seguir su propio camino, llevando hasta lo último su rebelión. Eligió hacer su propia voluntad, y puso a un lado el mandato de Dios, y la misma evidencia de que Jehová estaba sobre todos los dioses de las naciones, sobre todos los sabios y magos, sólo sirvió para cegar su mente y endurecer su corazón. Si Faraón hubiera aceptado la evidencia del poder de Dios dada en la primera plaga, se hubiera ahorrado todos los juicios que siguieron. Pero su marcada tozudez pedía aún mayores demostraciones del poder de Dios, y las plagas cayeron una tras otra hasta que finalmente fue llamado a mirar el rostro sin vida de su propio primogénito y de los de su raza, mientras que los hijos de Israel, a quienes él tenía como esclavos, no sufrieron daño de las plagas, ni fueron tocados por el ángel destructor. Dios mostró sobre quiénes descansaba su favor, quiénes constituían su pueblo.—Carta 31, 1891. Cada evidencia adicional del poder de Dios que el monarca egipcio resistía, lo conducía a desafiar a Dios con más fuerza y persistencia... Este caso es una ilustración clara del pecado contra el Espíritu Santo. “Todo lo que el hombre sembrare, eso también segará”. Gradualmente el Señor retiró su Espíritu. Al quitar su poder refrendador, el rey quedó a merced del peor de los tiranos: el yo. The S.D.A. Bible Commentary 1:1100.
Ver Fuente: https://m.egwwritings.org/es/book/1712.685#685

Cada Día con Dios


El cristiano consecuente, 24 de marzo Dios es luz, y no hay ningunas tinieblas en él... Pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado. 1 Juan 1:5, 7. https://ift.tt/aDm7pfI Es privilegio del cristiano relacionarse con la Fuente de la luz, y por medio de esa relación viviente llegar a ser la luz del mundo. Los verdaderos seguidores de Cristo andarán en la luz como él está en luz, y por lo tanto no avanzarán por caminos inciertos, ni tropezarán en medio de la oscuridad. El gran Maestro está tratando de que sus oyentes comprendan la bendición que pueden llegar a ser para el mundo, al compararlos con el sol naciente que dispersa la niebla y disipa la oscuridad. La aurora cede su lugar al día. El sol que dora, matiza y glorifica el cielo con sus haces de luz, es un símbolo de la vida cristiana. Así como el sol es luz, vida y bendición para todo ser viviente, los cristianos deberían ser la luz del mundo mediante sus buenas obras, su alegría y su valor. Así como la luz del sol aleja las sombras de la noche para derramar su gloria por valles y colinas, el cristiano debe reflejar el Sol de justicia que resplandece en él. Ante la vida consecuente de los verdaderos seguidores de Cristo, la ignorancia, la superstición y la oscuridad desaparecerán, así como el sol disipa las sombras de la noche. De la misma manera los discípulos de Jesús irán a los lugares tenebrosos de la tierra, para diseminar la luz de la verdad hasta que la senda de los que se hallan en tinieblas sea iluminada por la luz de la verdad. ¡Qué contraste establece con esto la vida del profeso hijo de Dios que es como la sal sin sabor! No tiene una relación viviente con Dios y se asemeja a la sal desvanecida, que Cristo dice que no sirve para nada, sino para ser arrojada y pisoteada por los hombres, porque ya no tiene la facultad de conservar. Así es la vida del profeso seguidor de Cristo si no tiene una relación viviente con el Señor. Estos profesos creyentes, carentes de sol, son sombras y oscuridad... Cada manifestación de duda fortalece la incredulidad. Cada pensamiento y palabra de esperanza, valor, luz y amor, fortalece la fe y fortifica el alma para resistir en medio de la oscuridad moral que existe en el mundo. Los que hablan acerca de la fe tendrán fe, y los que hablan acerca del desánimo tendrán desánimo. Nos transformamos de acuerdo con lo que contemplamos.—Carta 16, del 24 de marzo de 1880, a un administrador de la Asociación General.
Ver Fuente: https://m.egwwritings.org/es/book/1699.650#650

Alza tus Ojos


Dotados de una naturaleza más elevada, 24 de marzo Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo; el cual transformará el cuerpo de la humillación nuestra, para que sea semejante al cuerpo de la gloria suya, por el poder con el cual puede también sujetar a sí mismo todas las cosas. Filipenses 3:20, 21. https://ift.tt/hlMCxpF Pronto habrá un cielo nuevo y una tierra nueva donde more la justicia. El Señor me ha mostrado que nuestras fuerzas físicas, mentales y morales, bajo la orientación del Espíritu, serán educadas para realizar la obra con toda pureza, sin que se introduzca ni una sola hebra de la ciencia satánica que eche a perder el diseño que Cristo nos ha dado. Los talentos y las facultades que han sido fortificados en justicia serán empleados, fortalecidos y preparados para realizar las obras designadas por el Cielo. El que en esta vida utilizó los dos talentos que le fueron confiados, demostrará en la vida futura que sus talentos no se corrompieron. Ellos serán utilizados en un plan más amplio y más noble en la vida futura. A cada hombre se le asigna su propia obra. Los que son partícipes de la naturaleza divina, y han escapado de la corrupción que está en el mundo debido a la concupiscencia, revelarán una vida purificada en este tiempo de preparación para la vida más elevada. Aquí abajo comienzan a vivir la vida de orden celestial y a llevar la naturaleza divina en toda clase de tareas. No hay lugar para los estafadores en las cortes celestiales. Tampoco estarán allí los falsificadores, los mentirosos, los adúlteros ni las personas de mente cruel. Estos nunca contemplarán el rostro de Dios. Cuando Cristo venga tomará a los que purificaron sus almas por medio de la obediencia a la verdad. Algunos que ahora llevan una vida activa irán al sepulcro, y otros estarán vivos y serán transformados cuando Cristo venga. Esto mortal se revestirá de inmortalidad y estos cuerpos corruptibles, sujetos a la enfermedad, serán cambiados de mortales en inmortales. Seremos dotados de una naturaleza más elevada. Los cuerpos de todos aquellos que hayan purificado sus almas por medio de la obediencia a la verdad serán glorificados... El cielo está lleno de la gloria de Dios. ¿Qué podría decir yo para despertar las sensibilidades espirituales casi paralizadas de muchos jóvenes y de los de edad madura, que les permita quebrar el hechizo del astuto engañador que está sobre ellos -de tal modo que pudieran ver qué pérdidas experimentarán por no emplear todas las facultades de la mente y del alma, fortificándolas para cumplir los mandamientos de Dios mediante el uso sincero de todos los dones que pueden ser obtenidos por una ocasión espiritual santificada-, a fin de que puedan estar preparados para llegar a ser miembros de la familia real, perfeccionando sus caracteres cristianos para el uso más noble que se les dará arriba?—Manuscrito 36, del 24 de marzo de 1906, “Una advertencia solemne”.
Ver Fuente: https://m.egwwritings.org/es/book/1700.704#704

A Fin de Conocerle


Guía y amigo, 24 de marzo Acuérdate de los tiempos antiguos, considera los años de muchas generaciones; pregunta a tu padre, y él te declarará. Deuteronomio 32:7. https://ift.tt/cLD1E7I La vida es como un viaje. Hay tormentas y luz del sol, pero recordemos que nos estamos acercando al puerto deseado. Pronto estaremos más allá de las tormentas y tempestades. Nuestro deber actual es prestar atención a la voz que dice: “Aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón”. Mateo 11:29. Debemos aceptar diariamente esa invitación. El pasado está en el libro donde se anotan todas las cosas. No podemos borrar el registro, pero podemos aprender muchas cosas, si así lo queremos. El pasado debiera enseñarnos sus lecciones. Al convertir al pasado en nuestro guía, también podemos hacerlo nuestro amigo. Al traer a la mente lo que en el pasado nos ha sido desagradable, que nos enseñe a no repetirlo. No se registre nada en el futuro que nos cause remordimiento después... Cada día que vivimos estamos haciendo nuestra historia. Hoy es nuestro, ayer está más allá de nuestra posibilidad de enmendarlo o controlarlo. No apenemos, pues, hoy, al Espíritu de Dios, pues mañana no podremos hacer volver este día; será ayer para nosotros... Jesús tiene abundante ayuda y gracia para todos los que las aprecien. El Señor es nuestro ayudador; con él está el perdón. Solo él puede borrar los pecados del pasado. Puede fortalecer la mente. Si consideramos al pasado no más ya como a nuestro enemigo, sino como a un amigo para que nos amoneste haciéndonos retirar del terreno donde no debemos acercarnos, demostrará ser un amigo verdadero... ¿Nos aferraremos del bien y lo apreciaremos, y rehusaremos el mal? ¿Caminaremos humildemente con Dios?... Tenemos solo un pequeño período en el cual obrar. No debemos educarnos para inquietarnos. Mantened los ojos hacia arriba, fijos en el blanco de nuestra elevada vocación en Cristo Jesús.—Carta 66, 1898.
Ver Fuente: https://m.egwwritings.org/es/book/1714.657#657

¡Maranata: El Senor Viene!


A prueba de tentaciones, 24 de marzo Presentaos vosotros mismos a Dios... y vuestros miembros a Dios como instrumentos de justicia. Porque el pecado no se enseñoreará de vosotros. Romanos 6:13, 14. https://ift.tt/qR0cBzp No hay poder capaz de quebrantar el yugo del mal y libertar de él los corazones de los hombres, sino el poder de Dios en Jesucristo. Sólo mediante la sangre del Crucificado hay purificación del pecado. Sólo la gracia de Cristo puede habilitarnos para resistir y dominar las inclinaciones de nuestra naturaleza caída.49El Ministerio de Curación, 335. El valor infinito del sacrificio requerido para nuestra redención, pone de manifiesto el hecho de que el pecado es un tremendo mal. Debido al pecado, el organismo humano entero se sale de quicio, la mente se pervierte y la imaginación se corrompe. El pecado ha degradado las facultades del alma. Las tentaciones externas encuentran eco en el corazón, y los pies se orientan imperceptiblemente hacia el mal. Del mismo modo que el sacrificio realizado en nuestro favor fue completo, nuestra restauración de la contaminación del pecado debe ser completa. La ley no excusará ningún acto impío; no hay injusticia que escape a su condenación. La vida de Cristo fue un perfecto cumplimiento de cada precepto de la ley. Él dijo: “Yo he guardado los mandamientos de mi Padre”. Juan 15:10. Su vida es nuestra norma de obediencia y servicio.50Testimonies for the Church 8:312. Hoy Satanás presenta las mismas tentaciones que presentó a Cristo, ofreciéndonos los reinos del mundo a cambio de nuestra sumisión. Pero no tienen poder las tentaciones de Satanás sobre aquel que contempla a Jesús como el Autor y Consumador de su fe. No puede hacer pecar al que acepte por fe las virtudes de Aquel que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado.51Mensajes Selectos 1:262. La expulsión del pecado es obra del alma misma. Por cierto, no tenemos poder para librarnos a nosotros mismos del dominio de Satanás; pero cuando deseamos ser libertados del pecado, y en nuestra gran necesidad clamamos por un poder exterior y superior a nosotros, las facultades del alma quedan dotadas de la fuerza divina del Espíritu Santo y obedecen los dictados de la voluntad, en cumplimiento de la voluntad de Dios.52El Deseado de Todas las Gentes, 431, 432.
Ver Fuente: https://m.egwwritings.org/es/book/1776.627#627