Elena G. de White escribió:

“No cerrará el tiempo de gracia hasta que el mensaje haya sido proclamado con más claridad. La ley de Dios ha de ser magnificada [...] El mensaje de la justicia de Cristo ha de resonar de un extremo de la tierra hasta el otro para preparar el camino del Señor. Esta es la gloria de Dios que terminará la obra del tercer ángel”. Joyas de los Testimonios (JT), vol. 2, (Bs. As.: ACES, 1956), pp. 373,374
Pero el perdón tiene un significado más abarcante del que muchos suponen. Cuando Dios promete que “será amplio en perdonar”, añade, como si el alcance de esa promesa fuera más de lo que pudiéramos entender: “Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová. Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos”.19 El perdón de Dios no es solamente un acto judicial por el cual libra de la condenación. No es sólo el perdón por el pecado. Es también una redención del pecado. Es la efusión del amor redentor que transforma el corazón. David tenía el verdadero concepto del perdón cuando oró “Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, y renueva un espíritu recto dentro de mí”. También dijo: “Cuanto está lejos el oriente del occidente, hizo alejar de nosotros nuestras rebeliones”.20 {DMJ 97.2}
https://egwwritings.org/?ref=es_DMJ.97.2&para=175.533

Satanás les ofrece a los hombres los reinos del mundo si ellos le ceden la supremacía. Muchos hacen esto y sacrifican el cielo. Es mejor morir que pecar; es mejor padecer necesidad que defraudar; es mejor pasar hambre que mentir.—Testimonies for the Church 4:495 (1880). {EUD 121.4}

Humble response to your letter being circulated on the Internet

Letter from Sister Harmon. Falmouth Mass., February, 15, 1846

FUENTE: https://egwwritings.org/?ref=en_DS.March.14.1846

Bro. Jacobs:       {DS March 14, 1846}
My vision which you published in the Day-Star was written under a deep sense of duty, to you, not expecting you would publish it. Had I for once thought it was to be spread before the many readers of your paper, I should have been more particular and stated some things which I left out. As the readers of the Day-Star have seen a part of what God has revealed to me, and as the part which I have not written is of vast importance to the Saints; I humbly request you to publish this also in your paper. God showed me the following, one year ago this month:


—I saw a throne, and on it sat the Father and his Son Jesus Christ. I gazed on Jesus’ countenance and admired his lovely person. The Fathers person I could not behold for a cloud of glorious light covered him. I asked Jesus if his Father had a form like himself; He said he had, but I could not behold it; for, said he, if you should for once see the glory of his person, you would cease to exist. Before the throne was the Advent people, the Church, and the world. I saw a company bowed down before the throne, deeply interested while most of them stood up disinterested and careless. Those who were bowed before the throne would offer up their prayers and look to Jesus, then he would look to his Father and appeared to be pleading with him. Then a light came from the Father to his Son and from him to the praying company. Then I saw an exceeding bright light come from the Father to the Son and from the Son it waved over the people before the throne. But few would receive this great light. Many came out from under it and immediately resisted it. Others were careless and did not cherish the light and it moved off from them. Some cherished it and went and bowed down before the throne with the little praying company. This company all received the light, and rejoiced in it as their countenances shone with its glory. Then I saw the Father rise from the throne and in a flaming chariot go into the Holy of Holies within the vail, and did sit. There I saw thrones which I had not seen before. Then Jesus rose up from the throne, and most of those who were bowed down rose up with him. And I did not see one ray of light pass from Jesus to the careless multitude after he rose up, and they were left in perfect darkness. Those who rose up when Jesus did, kept their eyes fixed on him as he left the throne, and led them out a little way, then he raised his right arm and we heard his lovely voice saying, wait ye, I am going to my Father to receive the Kingdom. Keep your garments spotless and in a little while I will return from the wedding, and receive you to myself. And I saw a cloudy chariot with wheels like flaming fire. Angels were all about the chariot as it came where Jesus was; he stepped into it and was borne to the Holiest where the Father sat. Then I beheld Jesus as he was before the Father a great High Priest. On the hem of his garment was a bell and a pomegranate, a bell and a pomegranate. THEN JESUS SHEWED ME THE DIFFERENCE BETWEEN FAITH AND FEELING. And I saw those who rose up with Jesus send up their faith to Jesus in the Holiest, and praying, Father give us thy spirit. Then Jesus would breathe on them the Holy Ghost. In the breath was light, power and much love, joy and peace. Then I turned to look at the company who were still bowed before the throne. They did not know that Jesus had left it. Satan appeared to be by the throne trying to carry on the work of God. I saw them look up to the throne and pray, My Father give us thy spirit. Then Satan would breathe on them an unholy influence. In it there was light and much power, but no sweet love, joy and peace. Satan’s object was to keep them deceived and to draw back and deceive God’s children. I SAW ONE AFTER ANOTHER LEAVE THE COMPANY WHO WERE PRAYING TO JESUS IN THE HOLIEST, GO AND JOIN THOSE BEFORE THE THRONE AND THEY AT ONCE RECEIVED THE UNHOLY INFLUENCE OF SATAN.
TRADUCCIÓN DE LA VISIÓN AL ESPAÑOL

Vi un trono, y sobre él se sentaban el Padre y el Hijo. Me fijé en el rostro de Jesús y admiré su hermosa persona. No pude contemplar la persona del Padre, pues le cubría una nube de gloriosa luz. Pregunté a Jesús si su Padre tenía forma como él. Dijo que la tenía, pero que yo no podía contemplarla, porque, dijo: “Si llegases a contemplar la gloria de su persona, dejarías de existir.” Delante del trono vi al pueblo adventista—la iglesia y el mundo. Vi dos compañías, la una postrada ante el trono, profundamente interesada, mientras que la otra no manifestaba interés y permanecía de pie, indiferente. Los que estaban postrados delante del trono elevaban sus oraciones a Dios y miraban a Jesús; miraba él entonces a su Padre, y parecía interceder para con él. Una luz se transmitía del Padre al Hijo y de éste a la compañía que oraba. Entonces vi que una luz excesivamente brillante procedía del Padre hacia el Hijo, y desde el Hijo ondeaba sobre el pueblo que estaba delante del trono. Pero pocos recibían esta gran luz. Muchos salían de debajo de ella y la resistían inmediatamente; otros eran descuidados y no apreciaban la luz, y ésta se alejaba de ellos. Algunos la apreciaban, y se acercaban para postrarse con la pequeña compañía que oraba. Esta recibía la luz y se regocijaba en ella, y sus rostros brillaban con su gloria. {PE 54.1}
Vi al Padre levantarse del trono,1 y en un carro de llamas entró en el lugar santísimo, al interior del velo, y se sentó. Entonces Jesús se levantó del trono, y la mayoría de los que estaban prosternados se levantó con él. No vi un solo rayo de luz pasar de Jesús a la multitud indiferente después que él se levantó, y esa multitud fué dejada en perfectas tinieblas. Los que se levantaron cuando se levantó Jesús, tenían los ojos fijos en él mientras se alejaba del trono y los conducía un trecho. Alzó entonces su brazo derecho, y oímos su hermosa voz decir: “Aguardad aquí; voy a mi Padre para recibir el reino; mantened vuestras vestiduras inmaculadas, y dentro de poco volveré de las bodas y os recibiré a mí mismo.” {PE 55.1}
Después de eso, un carro de nubes, cuyas ruedas eran como llamas de fuego, llegó rodeado de ángeles, adonde estaba Jesús. El entró en el carro y fué llevado al lugar santísimo, donde el Padre estaba sentado. Allí contemplé a Jesús, el gran Sumo sacerdote, de pie delante del Padre. En la orla de su vestidura había una campana y una granada; luego otra campana y otra granada. "ENTONCES JESÚS ME MOSTRÓ LA DIFERENCIA ENTRE FE Y SENTIMIENTOS". Los que se levantaron con Jesús elevaban su fe hacia él en el lugar santísimo, y rogaban: “Padre mío, danos tu Espíritu.” Entonces Jesús soplaba sobre ellos el Espíritu Santo. En ese aliento había luz, poder y mucho amor, gozo y paz. {PE 55.2}
Me di vuelta para mirar la compañía que seguía postrada delante del trono y no sabía que Jesús la había dejado. Satanás parecía estar al lado del trono, procurando llevar adelante la obra de Dios. Vi a la compañía alzar las miradas hacia el trono, y orar: “Padre, danos tu Espíritu.” Satanás soplaba entonces sobre ella una influencia impía; en ella había luz y mucho poder, pero nada de dulce amor, gozo ni paz. El objeto de Satanás era mantenerla engañada, arrastrarla hacia atrás y seducir a los hijos de Dios. "VI, UNO TRAS OTRO DEJAR LA COMPAÑÍA DE LOS QUE ESTABAN ORANDO A JESÚS EN EL LUGAR SANTÍSIMO, IR A REUNIRSE CON LOS QUE ESTABAN DELANTE DEL TRONO, Y A SU VEZ RECIBIERON LA INFLUENCIA IMPÍA DE SATANÁS."{PE 55.3}

VERDADES Y ERRORES ACERCA DE LA JUSTIFICACIÓN Y LA SANTIFICACIÓN. PR. LEROY BRESKOW

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