Alza tus Ojos


Somos representantes de Cristo, 16 de agosto https://ift.tt/j5TzfAw Amados, no os sorprendáis del fuego de prueba que os ha sobrevenido, como si alguna cosa extraña os aconteciese. 1 Pedro 4:12. Nuestra experiencia diaria con Cristo debería ser del más alto valor para nosotros. Tenemos que desempeñar un papel individual en su servicio. Nuestro bendito Salvador nos ha dado... preciosas promesas para nuestro aliento. El desea que sepamos que está vigilando sobre nosotros, y que nos hará saber qué espera que hagamos. Si el enemigo viene a nosotros en la mañana, o durante el día, y nos trae molestias, recordemos estas valiosas promesas y no permitamos que nos irriten. Recordemos que somos representantes de Cristo y que no debemos, ni en palabras ni en hechos, ofendemos unos a otros. ¿Piensan ustedes que no surgirá ninguna tribulación? Ciertamente habrá pruebas. Si no las hubiera, podrían regocijarse de que no hay demonio alguno capaz de tentarlos. Pero tendrán tentaciones hasta el mismo fin del tiempo. Por consiguiente, es menester que se mantengan en estrecho compañerismo con Cristo. Sus ángeles están encargados de custodiarlos. Han sido designados como los guardianes de ustedes. Si alguien dice algo con la intención de provocarlos, recuerden que en ese momento el silencio es elocuencia. No respondan como para desquitarse. Es mejor no decir nada que hablar imprudentemente. Tendremos nuestras batallas que pelear, aunque el carácter de estas luchas podrá variar según nuestra disposición y experiencia. Regocijémonos de que Jesucristo haya hecho posible que nos aferremos de la Divinidad. Cuando nos sintamos excesivamente afligidos, recordemos que hay un ángel celestial a nuestro lado. Este pensamiento nos ayudará a honrar a Cristo, el que posibilitó que seamos hijos e hijas de Dios. A menos que estemos constantemente en guardia seremos tomados desprevenidos, y hablaremos precipitadamente. Puede entonces resultar imposible para nosotros quitar la impresión de las mentes de aquellos a quienes hemos hablado, pues algunos no desean deshacerse de tales impresiones. Parece que se deleitaran en albergar lo malo. No les demos ocasión alguna para ofenderse, cuidando nuestras palabras para que estén en armonía con las instrucciones que el Salvador nos ha proporcionado. A medida que entremos en contacto con temperamentos variados, encontraremos indudablemente grandes motivos para expresarnos con dureza. Pero recuerden en esos momentos que el silencio es elocuencia. Si se abstienen de tomar represalias cuando otros los provoquen, los sorprenderán. Y, si reiteradamente conservan la dignidad ante la provocación, comprenderán que están relacionados con el poder que viene de lo alto. Este proceder honra a Dios, quien dio a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en El crea no se pierda, mas tenga vida eterna.—Manuscrito 55, del 16 de agosto de 1909, “Enseñanzas del Sermón del Monte”, discurso dado en un culto matutino en el Sanatorio de Madison, Wisconsin.

A Fin de Conocerle


Un vigilante santo, 16 de agosto https://ift.tt/bZ7aJFC Y no hay cosa creada que no sea manifiesta en su presencia; antes bien todas las cosas están desnudas y abiertas a los ojos de aquel a quien tenemos que dar cuenta. Hebreos 4:13. En todo lugar, a cada hora del día, hay un Vigilante santo que coteja cada cuenta, cuyo ojo capta toda la situación, sea ésta de fidelidad o de deslealtad y engaño. Nunca estamos solos. Tenemos un Compañero, lo elijamos o no. Recordad, jóvenes y señoritas, que dondequiera que estéis, cualquier cosa que hagáis, Dios está allí. Tenéis un testigo para cada palabra y acción: Dios santo, que odia el pecado. Nada que se diga, haga o piense puede escapar de su ojo infinito. Vuestras palabras puede ser que no sean oídas por oídos humanos, pero son oídas por el Gobernante del universo. El lee la ira interior del alma cuando la voluntad se indispone. Oye las expresiones profanas. En el lugar más oscuro y solitario, él está allí. Nadie puede engañar a Dios; nadie puede escapar de redirle cuentas. El salmista escribe: “Oh, Jehová, tú me has examinado y conocido. Tú has conocido mi sentarme y mi levantarme; has entendido desde lejos mis pensamientos, has escudriñado mi andar y mi reposo, y todos mis caminos te son conocidos. ... Si dijere: Ciertamente las tinieblas me encubrirán; aun la noche resplandecerá alrededor de mí. Aun las tinieblas no encubren de ti, y la noche resplandece como el día; lo mismo te son las tinieblas que la luz”. Salmos 139:1-12. Diariamente, en los libros del cielo, se lleva el registro de vuestras palabras, acciones e influencia. Tendréis que hacerle frente.—The Youth’s Instructor, 26 de mayo de 1898. Todo el cielo se interesa en nuestra salvación. Los ángeles de Dios están ... anotando las obras de los hombres. En el libro de memoria de Dios se registran las palabras de fe, los actos de amor y la humildad de espíritu.—The Review and Herald, 16 de septiembre de 1890.

¡Maranata: El Senor Viene!


La salvación: una experiencia diaria, 16 de agosto https://ift.tt/J3Tk4AV Así que, el que piensa estar firme, mire que no caiga. 1 Corintios 10:12. La caída de Pedro no fue instantánea, sino gradual. La confianza propia lo indujo a creer que estaba salvado, y dio paso tras paso en el camino descendente hasta que pudo negar a su Maestro. Nunca podemos con seguridad poner la confianza en el yo, ni tampoco, estando, como nos hallamos, fuera del cielo, hemos de sentir que nos encontramos seguros contra la tentación. Nunca debe enseñarse a los que aceptan al Salvador, aunque sean sinceros en su conversión, a decir o sentir que están salvados. Eso es engañoso. Debe enseñarse a todos a acariciar la esperanza y la fe; pero aun cuando nos entregamos a Cristo y sabemos que él nos acepta, no estamos fuera del alcance de la tentación... Sólo el que soporte la prueba, “recibirá la corona de vida”. Santiago 1:12... Los que aceptan a Cristo y dicen en su primera fe: “Soy salvo” están en peligro de confiar en sí mismos... Se nos amonesta: “El que piensa estar firme, mire no caiga”. 1 Corintios 10:12. Nuestra única seguridad está en desconfiar constantemente de nosotros mismos y confiar en Cristo.31Palabras de Vida del Gran Maestro, 119, 120. Hay muchos que profesan seguir a Cristo, pero que nunca llegan a ser cristianos maduros. Admiten que el hombre está caído, que sus facultades están debilitadas, que es incapaz de hazañas morales, pero añaden que Cristo ha llevado todas las cargas, todos los sufrimientos, toda la abnegación, y que están dispuestos a dejar que él lo lleve todo. Dicen que no hay nada que puedan hacer sino creer; pero dijo Cristo: “Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame”. Mateo 16:24... Nunca debemos descansar satisfechos de nuestra condición y cesar de progresar diciendo: “Estoy salvado”. Cuando se fomenta esta idea, cesan de existir los motivos para velar, para orar, para realizar fervientes esfuerzos a fin de avanzar hacia logros más elevados. Ninguna lengua santificada pronunciará esas palabras hasta que venga Cristo y entremos por las puertas de la ciudad de Dios. Entonces, con plena razón, podremos dar gloria a Dios y al Cordero por la liberación eterna... No puede jactarse de la victoria el que se reviste de la armadura, pues tiene todavía que pelear la batalla y ganar la victoria. El que soporte hasta el fin es el que será salvo.32Mensajes Selectos 1:368, 369.

Sabbath School


Comentarios Elena G.W https://ift.tt/B3q5MkS Para el creyente, Cristo es la resurrección y la vida. En nuestro Salvador, la vida que se había perdido por el pecado es restaurada; porque él tiene vida en sí mismo para vivificar a quienes él quiera. Está investido con el derecho de dar la inmortalidad. La vida que él depuso en la humanidad, la vuelve a tomar y la da a la humanidad. “Yo he venido —dijo— para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia”. Juan 10:10… El mismo poder que resucitó a Cristo de los muertos resucitará a su iglesia y la glorificará con él, por encima de todos los principados y potestades, por encima de todo nombre que se nombra, no solamente en este mundo, sino también en el mundo venidero (El Deseado de todas las gentes, pp. 730, 731). Podemos regocijarnos en la esperanza. Nuestro Abogado está en el Santuario celestial intercediendo por nosotros. Por sus méritos tenemos perdón y paz. Murió para poder lavar nuestros pecados, revestirnos de su justicia, y hacemos idóneos para la sociedad del cielo, donde podremos morar para siempre en la luz… [C]uando Satanás quiera llenar vuestra mente de abatimiento, lobreguez y duda, resistid sus sugestiones. Habladle de la sangre de Jesús, que limpia de todo pecado. No podéis salvaros del poder del tentador; pero él tiembla y huye cuando se insiste en los méritos de aquella preciosa sangre. ¿No aceptaréis, pues, agradecidos, las bendiciones que Jesús concede? ¿No tomaréis la copa de la salvación que él ofrece, e invocaréis el nombre del Señor?… Si la bondad amante de Dios provocase más agradecimiento y alabanza, tendríamos más poder en la oración. Abundaríamos más y más en el amor de Dios, y él nos proporcionaría más dádivas por las cuales alabarle (Testimonios para la iglesia, t. 5, pp. 296, 297). La fe genuina es vida, y donde hay vida hay crecimiento. La vida que Jesús imparte está destinada a crecer cada vez más. Una fe viva significa un aumento de vigor, una confianza segura, mediante los cuales el alma se convierte en un poder vencedor. El que bebe del agua de la vida que Jesús ha dado, posee dentro de sí una fuente de agua que salta para vida eterna. Aunque quede separada de todas las fuentes creadas, es alimentada por el manantial oculto. Es una fuente perpetua, en comunicación inmediata con la inextinguible fuente de vida. El Señor es deshonrado cuando cualquiera que profesa su nombre adolece de vaciedad interior. Esto representa mal a Dios. Nada fuera de Cristo manifestado en el espíritu, la vida y el carácter puede revelar a Dios a un mundo que no lo conoce. El alma renovada en el conocimiento de Dios y de Jesucristo a quien él envió, demuestra la plenitud divina en una experiencia viva de crecimiento, aun la plenitud de Aquel que suple todas las cosas (That I May Know Him, p. 227; parcialmente en A fin de conocerle, p. 226).

Quien Eres Realmente | Pastor David Gates


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Exaltad a Jesús


El cordero inmaculado de Dios, 14 de agosto https://ift.tt/zdh4sDa Derramó su vida hasta la muerte, y fue contado con los pecadores, habiendo él llevado el pecado de muchos, y orado por los transgresores. Isaías 53:12. Mientras sus discípulos contendían en cuanto a quién sería el mayor en el reino prometido, [Jesús] se ciñó como siervo y lavó los pies de aquellos que le llamaban Señor y Maestro. Casi había terminado su ministerio; le quedaban tan sólo unas pocas lecciones más que impartir. Y a fin de que nunca olvidasen la humildad del Cordero de Dios, puro y sin mancha, el que iba a ofrecer en favor del hombre el sacrificio más grande y eficaz se humilló y les lavó los pies a los discípulos. Nos beneficiará a todos, pero especialmente a nuestros ministros en general, el recordar frecuentemente las escenas finales de la vida de nuestro Redentor. Aquí, asediados de tentaciones como él lo fue, podemos todos aprender lecciones de la mayor importancia para nosotros. Sería bueno que dedicásemos una hora de meditación cada día para repasar la vida de Cristo desde el pesebre hasta el Calvario. Debemos considerarla punto por punto, y dejar que la imaginación capte vívidamente cada escena, especialmente las finales de su vida terrenal. Al contemplar así sus enseñanzas y sus sufrimientos, y el sacrificio infinito que hizo para la salvación de la familia humana, podemos fortalecer nuestra fe, vivificar nuestro amor, compenetrarnos más profundamente del espíritu que sostuvo a nuestro Salvador. Si queremos ser salvos al fin, debemos aprender todos, al pie de la cruz, la lección de penitencia y fe. Cristo sufrió la humillación para salvarnos de la desgracia eterna. Consintió en que sobre él recayesen el desprecio, las burlas y los ultrajes, a fin de protegernos. Fue nuestra transgresión lo que reunió en derredor de su alma divina el velo de las tinieblas, y le arrancó su clamor, como de quien fuese herido y abandonado de Dios. Llevó nuestros pesares; fue afligido por nuestros pecados. Se hizo ofrenda por el pecado, a fin de que pudiésemos ser justificados delante de Dios por su medio. Todo lo noble y generoso que hay en el hombre responderá a la contemplación de Cristo en la cruz... El poderoso argumento de la cruz convencerá de pecado. El amor divino de Dios hacia los pecadores, expresado en el don de su Hijo para que sufriese la vergüenza y la muerte, a fin de que ellos pudiesen ser ennoblecidos y dotados de la vida eterna, es digno de que se lo estudie toda la vida. Os ruego que estudiéis de nuevo la cruz de Cristo. Si todos los orgullosos y vanagloriosos, cuyo corazón anhela recibir el aplauso de los hombres y alcanzar distinción por encima de sus semejantes, pudiesen estimar correctamente el valor de la más alta gloria terrenal en contraste con el valor del Hijo de Dios, rechazado, despreciado y escupido por aquellos mismos a quienes había venido a redimir, ¡cuán insignificantes parecerían todos los honores que puede conceder el hombre finito!—Joyas de los Testimonios 1:517-519. Se requiere un esfuerzo constante, ferviente y vigilante para controlar el yo, para mantener a Jesús en primer lugar y perder de vista el yo.—Testimonies for the Church

Conflicto y Valor


“Envíame a mí”, 14 de agosto Isaías 6:1-10. https://ift.tt/3TLwZpt Después oí la voz del Señor, que decía: ¿A quién enviaré, y quién irá por nosotros? Entonces respondí yo: Heme aquí, envíame a mí. Isaías 6:8. Fue en circunstancias difíciles y desalentadoras cuando Isaías, aún joven, fue llamado a la misión profética. El desastre amenazaba a su país. Por haber transgredido la ley de Dios, los habitantes de Judá habían perdido todo derecho a su protección, y las fuerzas asirias estaban por subir contra el reino de Judá. Pero el peligro de sus enemigos no era la mayor dificultad. Era la perversidad del pueblo lo que sumía al siervo del Señor en el más profundo desaliento. Por su apostasía y rebelión, dicho pueblo estaba atrayendo sobre sí los juicios de Dios. El joven profeta había sido llamado a darle un mensaje de amonestación, y sabía que encontraría una resistencia obstinada... Su tarea le parecía casi desesperada... Tales eran los pensamientos que se agolpaban en su mente mientras estaba debajo del pórtico del santo templo. De repente, la puerta y el velo interior del templo parecieron alzarse o retraerse, y se le permitió mirar adentro, al lugar santísimo, donde ni siquiera los pies del profeta podían penetrar. Se alzó delante de él una visión de Jehová sentado sobre un trono alto y elevado, mientras que su séquito llenaba el templo. A cada lado del trono se cernían los serafines, que volaban con dos alas, mientras que con otras dos velaban su rostro en adoración, y con otras dos cubrían sus pies... Nunca antes había comprendido Isaías la grandeza de Jehová o su perfecta santidad; y le parecía que debido a su fragilidad e indignidad humanas debía perecer en aquella presencia divina. “¡Ay de mí!—exclamó—que soy muerto; que siendo hombre inmundo de labios y habitando en medio de pueblo que tiene labios inmundos, han visto mis ojos al Rey, Jehová de los ejércitos”. Pero se le acercó un serafín con el fin de hacerle idóneo para su gran misión. Un carbón ardiente del altar tocó sus labios mientras se le dirigían las palabras: “He aquí que esto tocó tus labios, y es quitada tu culpa, y limpio tu pecado”. Y cuando se oyó la voz de Dios que decía: “¿A quién enviaré, y quién nos irá?” Isaías respondió con plena confianza: “Heme aquí, envíame a mí”... El profeta había sido fortalecido para la obra que tenía delante de sí. Joyas de los Testimonios 2:348, 349.

Cada Día con Dios


El tiempo de Noé y el nuestro, 14 de agosto https://ift.tt/Mm8Sf4v Por la fe Noé, cuando fue advertido por Dios acerca de las cosas que aún no se veían, con temor preparó el arca en que su casa se salvase; y por esa fe condenó al mundo, y fue hecho heredero de la justicia que viene por la fe. Hebreos 11:7. La combinación de la fe y las obras de Noé condenó al mundo. No sólo predicó la verdad presente apropiada para su época, sino que puso en práctica cada sermón que pronunció. Aunque nunca hubiera elevado su voz para formular sus amonestaciones, sus obras, su carácter santo en medio de los corruptos e impíos, habrían sido sermones condenatorios para los incrédulos y disolutos de aquella época. Soportó con paciencia y humildad semejante a la de Cristo las provocaciones, los insultos, las burlas y los escarnios... Llegó el momento cuando la última invitación de Noé se extendió a la raza culpable. Una vez más les suplicó que prestaran atención al mensaje de advertencia y que buscaran refugio en el arca. Extendió sus manos suplicantes con voz saturada de simpatía. Con labios temblorosos y ojos llenos de lágrimas les comunicó que su obra estaba terminada, pero las burlas, los escarnios y los insultos, pronunciados en alta voz y más decididos que nunca, se amontonaron sobre Noé. El entusiasmo, el fanatismo y la locura llenaron su oído. Se despidió de ellos. Junto con su familia entró en el arca y Dios cerró la puerta, y la puerta que se cerró detrás de Noé dejó el mundo afuera. Una puerta se cerró en tiempos de Noé. Y el Señor la cerró tras él. En aquella época Dios había abierto una puerta para que los habitantes del mundo antiguo pudieran encontrar refugio si creían en el mensaje que les había enviado. Pero esa puerta se había cerrado ahora y nadie la podía abrir. El tiempo de prueba había terminado. Había cesado la gran paciencia de Dios, se habían acumulado las cifras en el divino libro de registro, la copa de los injustos estaba llena. Había cesado la misericordia y la justicia blandió entonces la espada de la venganza... Hubo una puerta que se cerró en tiempo de Noé. Hubo otra puerte que se cerró para los incrédulos en ocasión de la destrucción de Sodoma, pero hubo una puerta que se abrió para Lot. Hubo una puerta que se cerró para los habitantes de Tiro y otra puerta que se cerró para los habitantes de Jerusalén... que no creyeron, pero había una puerta abierta para los humildes creyentes que obedecían a Dios. Lo mismo ocurrirá al fin del tiempo.—Manuscrito 17, del 14 de agosto de 1885, “Meditaciones a bordo”.

A Fin de Conocerle


La fe ve más allá de las tinieblas, 14 de agosto https://ift.tt/KTe0LB9 Confía en Jehová, y haz el bien; y habitarás en la tierra, y te apacentarás de la verdad. Salmos 37:3. “Confía en Jehová”. Cada día tiene sus preocupaciones, zozobras y perplejidades; y cuando las enfrentamos, cuán dispuestos estamos a hablar de nuestras dificultades y pruebas. ... Algunos siempre están temiendo y buscando problemas. Cada día están rodeados por las señales del amor de Dios, cada día disfrutan de la abundancia de su providencia; pero pasan por alto estas bendiciones del momento presente. ... ¿Por qué hemos de ser desagradecidos y desconfiados? Jesús es nuestro amigo. Todo el cielo se interesa en nuestro bienestar; y nuestra ansiedad y temor afligen al Espíritu Santo de Dios. No deberíamos fomentar afanes cuyo único resultado es irritarnos y gastarnos, y no ayudarnos a sobrellevar las pruebas. No debería dársele lugar a esa desconfianza en Dios que nos conduce a hacer nuestra preocupación esencial de la vida la preparación para afrontar necesidades futuras, como si nuestra felicidad consistiera en poseer estas cosas terrenas. Podéis estar perplejos en los negocios; vuestras perspectivas pueden tornarse cada día más oscuras, y podéis estar amenazados por cuantiosas pérdidas. Pero no os desaniméis; echad vuestra preocupación sobre Dios, y permaneced tranquilos y gozosos. Comenzad cada día con una ferviente oración, sin dejar de ofrecer alabanza y agradecimiento. Pedid sabiduría para conducir vuestras ocupaciones con prudencia y prever así pérdida y desastre. Haced todo lo posible para que haya resultados favorables. ... Luego, confiando en vuestro Ayudador después de haber hecho todo lo posible, aceptad gozosamente el resultado. No siempre será ganancia desde el punto de vista mundano; pero posiblemente el éxito habría sido lo peor para vosotros. Necesitamos considerar la gloria de Dios en todos los negocios de la vida; necesitamos una fe viviente que se aferre de las promesas de Dios.—The Review and Herald, 3 de febrero de 1885.

¡Maranata: El Senor Viene!


Tambores, danzas y estrepito, 14 de agosto https://ift.tt/nwa79Fk Hágase todo decentemente y con orden. 1 Corintios 14:40. Esas mismas cosas que habéis explicado que ocurrían... el Señor me ha mostrado que volverán a ocurrir justamente antes de la terminación del tiempo de gracia. Se manifestará toda clase de cosas extrañas. Habrá vocerío acompañado de tambores, música y danza. El juicio de algunos... se confundirá de tal manera que no podrán confiar en él para tomar decisiones correctas. Y a eso considerarán manifestación del Espíritu Santo. El Espíritu Santo nunca se manifiesta en esa forma, mediante ese ruido enloquecedor. Eso es una invención de Satanás para disimular sus ingeniosos métodos destinados a desvirtuar la pura, sincera, elevadora, ennoblecedora y santificadora verdad para este tiempo... El ruido enloquecedor aturde los sentidos y desnaturaliza lo que, si se condujera en la forma debida, constituiría una bendición. La influencia de los instrumentos satánicos se combina con el estrépito y el vocerío, semejante al de un carnaval, y a eso se lo denomina la obra del Espíritu Santo... Los que participan en el supuesto reavivamiento reciben impresiones que los desorientan. Son incapaces de decir qué creían anteriormente con respecto a los principios bíblicos. No debería estimularse esta clase de culto. Esa misma influencia se manifestó después de cumplida la fecha de 1844. Se ofreció la misma clase de espectáculo. Los hombres se excitaron y se sintieron impulsados por un poder que se creía era el de Dios.28Mensajes Selectos 2:41, 42. Hombres y mujeres supuestamente guiados por el Espíritu Santo celebraban reuniones en estado de desnudez. Hablaban acerca de la carne santificada. Decían que estaban fuera del alcance del poder de la tentación, y cantaban, gritaban y hacían toda clase de manifestaciones ruidosas... Satanás le estaba dando forma a la obra, y el resultado era la sensualidad. La causa de Dios fue deshonrada. La verdad, la sagrada verdad fue arrojada en tierra por agentes humanos... Dí mi testimonio, declarando que esos movimientos fanáticos, ese ruido, ese bullicio, eran inspirados por el espíritu de Satanás, quien estaba haciendo milagros para engañar, si era posible, aun a los escogidos. Debemos ser vigilantes, mantener una relación íntima con Cristo, para no ser engañados por los artificios de Satanás. El Señor desea que en su culto haya orden y disciplina, no agitación y confusión.29RB, 52.

Sabbath School


Comentarios Elena G.W https://ift.tt/PprTCvR La fe es lo que nos habilita para mirar más allá del presente, con sus cargas y congojas, hacia el gran porvenir de la vida venidera, donde se aclarará todo lo que ahora nos deja perplejos. La fe ve a Jesús de pie como Mediador nuestro a la diestra de Dios. La fe contempla las mansiones que Cristo ha ido a preparar para aquellos que le aman. La fe ve el manto y la corona aparejados para el vencedor, y oye el canto de los redimidos.… La fe no es sentimiento. “Es pues la fe la sustancia de las cosas que se esperan, la demostración de las cosas que no se ven”. La verdadera fe no va en ningún sentido aliada a la presunción. Únicamente aquel que tiene verdadera fe está seguro contra la presunción, porque la presunción es la falsificación de la fe por Satanás (Obreros evangélicos, pp. 273, 274). Muchos ven que son suplidas sus necesidades del momento, pero no confían en el Señor para el futuro. Manifiestan incredulidad y se entregan al abatimiento y el desánimo ante posibles necesidades. Algunos se preocupan constantemente por el temor de pasar necesidades y que sus hijos tengan que sufrir. Cuando surgen dificultades o se ven en aprietos —cuando se somete a prueba su amor y su fe en Dios— evitan la prueba y se quejan del procedimiento empleado por Dios para purificarlos. Se verifica que su amor no es puro ni perfecto; no es capaz de soportar todas las cosas. La fe de los hijos del Dios del cielo debería ser fuerte, activa y perseverante: la certeza de lo que se espera. En ese caso se expresarán de este modo: “Bendice, alma mía, a Jehová, y bendiga todo mi ser su santo nombre”, porque ha obrado generosamente conmigo (La historia de la redención, pp. 132, 133). Jesús no nos llama a seguirle para después abandonarnos. Si entregamos nuestra vida a su servicio, nunca podremos hallarnos en una posición para la cual Dios no haya hecho provisión. Cualquiera que sea nuestra situación, tenemos un Guía para dirigirnos en el camino; cualesquiera que sean nuestras perplejidades, tenemos un Consejero seguro; cualquiera que sea nuestro pesar, aflicción, duelo o soledad, tenemos un Amigo que simpatiza con nosotros. Si, en nuestra ignorancia, damos pasos en falso, Cristo no nos desampara. Se oye su voz, clara y distinta, que nos dice: “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida”. Juan 14:6. “Él librará al menesteroso que clamare, y al afligido que no tuviere quien le socorra”. Salmo 72:12. “Tú le guardarás en completa paz, cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti se ha confiado”. Isaías 26:3. El brazo del Omnipotente está extendido para guiarnos hacia adelante y siempre hacia adelante. Id adelante, dice el Señor; os enviaré socorro. Pedís para gloria de mi nombre; y recibiréis. Aquellos que esperan veros fracasar verán el triunfo glorioso de mi Palabra. “Todo lo que pidiereis en oración, creyendo, lo recibiréis”. Mateo 21:22 (Obreros evangélicos, pp. 277, 278).

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Hijos e Hijas de Dios


No nos gloriemos en los hombres, 13 de agosto https://ift.tt/SVvcDbJ El Señor conoce los pensamientos de los sabios, que son vanos. Así que, ninguno se gloríe en los hombres. 1 Corintios 3:20, 21. Estamos viviendo en una época licenciosa, y los hombres y la juventud pecan con toda desvergüenza. A menos que nuestra juventud sea sagradamente guardada, a menos que esté fortificada en firmes principios, a menos que se manifieste gran cuidado en la elección de sus amistades y de las publicaciones que alimentan su mente, quedarán expuestos frente a una sociedad cuya moral es tan corrompida como lo era la de los habitantes de Sodoma... Nuestra juventud tendrá que hacer frente a tentaciones por todas partes, y debe estar tan educada, que dependa de un poder superior, de una enseñanza superiora la que pueden dar los mortales. En todas partes hay personas que desprecian a nuestro Señor; los tales se refieren habitualmente al cristianismo en forma despreciativa... Los que no tienen poder moral, no pueden defender la verdad; no tienen valor para decir: “A menos que tal conversación cese, no puedo permanecer en vuestra presencia. Jesús, el Redentor del mundo, es mi Salvador; en él se concentra mi esperanza de vida eterna”. Pero ésta es exactamente la forma en que se los puede reducir al silencio. Si discutís con ellos, tendrán argumentos para haceros frente, y nada de lo que podáis decir los impresionará; pero si vivís para Cristo, si sois firmes a vuestra lealtad al Dios del cielo, podéis hacer por ellos lo que los argumentos no podrán hacer, y los convenceréis de la falacia de sus doctrinas por el poder de la piedad.—The Signs of the Times, 21 de abril de 1890.

Dios nos Cuida


Soledad indescriptible, 13 de agosto https://ift.tt/zFRxcfL He pisado yo solo el lagar, y de los pueblos nadie había conmigo. Isaías 63:3. Durante su niñez, su juventud y su edad viril, Jesús anduvo solo. En su pureza y fidelidad, pisó solo el lagar, y ninguno del pueblo estuvo con él. Llevó el espantoso peso de la responsabilidad de salvar a los hombres. Sabía que a menos que hubiese un cambio definido en los principios y los propósitos de la familia humana, todos se perderían. Era esto lo que pesaba sobre su alma, y nadie podía apreciar esa carga que descansaba sobre él. Durante toda su vida, su madre y sus hermanos no comprendieron su misión. Ni aun sus discípulos lo comprendieron. Había morado en la luz eterna, siendo uno con Dios, pero debía pasar en la soledad su vida terrenal. Como uno de nosotros, debía llevar la carga de nuestra culpabilidad y desgracia. El Ser sin pecado debía sentir la vergüenza del pecado. El amante de la paz debía habitar con la disensión, la verdad debía morar con la mentira, la pureza con la vileza. Todo el pecado, la discordia y la contaminadora concupiscencia de la transgresión torturaban su espíritu. Debía hollar la senda y llevar la carga solo. Sobre Aquel que había depuesto su gloria y aceptado la debilidad de la humanidad, debía descansar la redención del mundo. El lo veía y sentía todo, pero su propósito permanecía firme. De su brazo dependía la salvación de la especie caída, y extendió su mano para asir la mano del Amor omnipotente. La soledad de Cristo, separado de las cortes celestiales, viviendo la vida de los seres humanos, nunca fue comprendida ni apreciada por sus discípulos como debiera haberlo sido... Cuando ya no estaba con ellos y se sintieron en verdad como ovejas sin pastor, empezaron a ver cómo hubieran podido hacerle atenciones que hubieran infundido alegría a su corazón... La misma necesidad es evidente en nuestro mundo de hoy. Son pocos los que aprecian todo lo que Cristo es para ellos. Si lo hicieran, expresarían el gran amor de María, ofrendarían libremente el ungüento, y no lo considerarían un derroche ver. Mateo 26:6-13. Nada tendrían por demasiado costoso para darlo a Cristo, ningún acto de abnegación o sacrificio personal les parecería demasiado grande para soportarlo por amor a él. Previous

A Fin de Conocerle


Mucha fe, mucha paz, 13 de agosto https://ift.tt/avufnpN ¡Cuán grande es tu bondad, que has guardado para los que te temen, que has mostrado a los que esperan en ti, delante de los hijos de los hombres! Salmos 31:19. Cuanto más nuestra fe se aferre de Cristo con una perfecta confianza, tanto más paz disfrutaremos. La fe aumentará con el ejercicio. La regla de Dios es: Un día nada más. Día a día, realizad el trabajo diario como si tuvierais conciencia de que estáis obrando ante la vista de los ángeles, querubines y serafines, Dios y Cristo. “Hemos llegado a ser espectáculo al mundo, a los ángeles y a los hombres”. 1 Corintios 4:9. “El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy”. Mateo 6:11. “Y como tus días serán tus fuerzas”. Deuteronomio 33:25. “Puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de nuestra fe”. Hebreos 12:2. Viviendo así, el Espíritu ayuda nuestra memoria, santifica cada facultad y nos recuerda nuestra dependencia constante del cuidado de nuestro Padre celestial. Entonces se disciernen las tentaciones de Satanás y se resisten más fácilmente, porque en el corazón hay una tendencia constante a acercarse a Dios. El sentimiento de autosuficiencia, que causa la ruina de tantas almas, no tiene un ambiente adecuado para proliferar. “Buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas”. Mateo 6:33. Esta es una preciosa promesa formulada por Uno que cumple cada palabra que pronuncia. ¿Entonces por qué tememos, desconfiamos y no creemos? Nuestro tiempo pertenece al Señor. Nuestros talentos son del Señor. Entonces, ¿cómo puede alguien sentirse independiente, no sujeto al Espíritu de Dios, independiente de la voluntad de Dios, independiente de las providencias y los planes de Dios? En vuestra supuesta independencia sois esclavos de un poder que está en rebelión contra Dios.—Manuscrito 56, 1893.

¡Maranata: El Senor Viene!


Impresiones, sentimientos y drogas, 13 de agosto https://ift.tt/gRc1DpV De tus mandamientos he adquirido inteligencia; por tanto, he aborrecido todo camino de mentira. Salmos 119:104. Son muchos los espíritus inquietos que no quieren someterse a la disciplina, el sistema y el orden. Piensan que sus libertades quedarían cercenadas si pusiesen a un lado su propio juicio y se sometiesen al de personas de experiencia. La obra de Dios no progresará a menos que los hermanos decidan someterse al orden y expulsar de las reuniones el espíritu temerario y desordenado del fanatismo. Las impresiones y los sentimientos no son evidencia segura de que una persona es conducida por el Señor. Satanás creará sentimientos e impresiones, si no se sospecha de él. Estas cosas no son una guía segura. Todos deben familiarizarse cabalmente con las evidencias de nuestra fe, y el gran objeto de su estudio debe ser cómo adornar la profesión de fe con frutos dignos de la gloria de Dios.24Joyas de los Testimonios 1:162. Durante algún tiempo (un paciente del sanatorio de Battle Creek) supuso que tenía nueva luz. Estaba muy enfermo y pronto iba a morir... Presentó sus visiones a algunos que lo escucharon con avidez y lo consideraron inspirado... Muchos creyeron que su razonamiento era perfecto y hablaron de las poderosas exhortaciones pronunciadas por él en su cuarto de enfermo. Las visiones más maravillosas habían pasado delante de sus ojos. Pero, ¿cuál había sido la fuente de su inspiración?: La morfina que se le había administrado para calmar sus dolores.25RB, 54. Los venenos contenidos en muchos así llamados remedios crean hábitos y apetitos que labran la ruina del alma y del cuerpo. Muchos de los específicos populares, y aun algunas de las drogas recetadas por los médicos, contribuyen a que se contraigan los vicios del alcoholismo, del opio y de la morfina, que tanto azotan a la sociedad.26El Ministerio de Curación, 88. Si la bendición que aseguran haber recibido los que se dicen santos, los lleva a confiar en una determinada emoción y a declarar que no necesitan escudriñar las Escrituras para conocer la voluntad revelada de Dios, esa supuesta bendición es una impostura, pues hace que sus poseedores den importancia a sus emociones y fantasías no santificadas, y cierren sus oídos a la voz de Dios manifestada en su Palabra.27RB, 55.

Sabbath School


Comentarios Elena G.W https://ift.tt/PprTCvR La fe es lo que nos habilita para mirar más allá del presente, con sus cargas y congojas, hacia el gran porvenir de la vida venidera, donde se aclarará todo lo que ahora nos deja perplejos. La fe ve a Jesús de pie como Mediador nuestro a la diestra de Dios. La fe contempla las mansiones que Cristo ha ido a preparar para aquellos que le aman. La fe ve el manto y la corona aparejados para el vencedor, y oye el canto de los redimidos.… La fe no es sentimiento. “Es pues la fe la sustancia de las cosas que se esperan, la demostración de las cosas que no se ven”. La verdadera fe no va en ningún sentido aliada a la presunción. Únicamente aquel que tiene verdadera fe está seguro contra la presunción, porque la presunción es la falsificación de la fe por Satanás (Obreros evangélicos, pp. 273, 274). Muchos ven que son suplidas sus necesidades del momento, pero no confían en el Señor para el futuro. Manifiestan incredulidad y se entregan al abatimiento y el desánimo ante posibles necesidades. Algunos se preocupan constantemente por el temor de pasar necesidades y que sus hijos tengan que sufrir. Cuando surgen dificultades o se ven en aprietos —cuando se somete a prueba su amor y su fe en Dios— evitan la prueba y se quejan del procedimiento empleado por Dios para purificarlos. Se verifica que su amor no es puro ni perfecto; no es capaz de soportar todas las cosas. La fe de los hijos del Dios del cielo debería ser fuerte, activa y perseverante: la certeza de lo que se espera. En ese caso se expresarán de este modo: “Bendice, alma mía, a Jehová, y bendiga todo mi ser su santo nombre”, porque ha obrado generosamente conmigo (La historia de la redención, pp. 132, 133). Jesús no nos llama a seguirle para después abandonarnos. Si entregamos nuestra vida a su servicio, nunca podremos hallarnos en una posición para la cual Dios no haya hecho provisión. Cualquiera que sea nuestra situación, tenemos un Guía para dirigirnos en el camino; cualesquiera que sean nuestras perplejidades, tenemos un Consejero seguro; cualquiera que sea nuestro pesar, aflicción, duelo o soledad, tenemos un Amigo que simpatiza con nosotros. Si, en nuestra ignorancia, damos pasos en falso, Cristo no nos desampara. Se oye su voz, clara y distinta, que nos dice: “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida”. Juan 14:6. “Él librará al menesteroso que clamare, y al afligido que no tuviere quien le socorra”. Salmo 72:12. “Tú le guardarás en completa paz, cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti se ha confiado”. Isaías 26:3. El brazo del Omnipotente está extendido para guiarnos hacia adelante y siempre hacia adelante. Id adelante, dice el Señor; os enviaré socorro. Pedís para gloria de mi nombre; y recibiréis. Aquellos que esperan veros fracasar verán el triunfo glorioso de mi Palabra. “Todo lo que pidiereis en oración, creyendo, lo recibiréis”. Mateo 21:22 (Obreros evangélicos, pp. 277, 278).

Lección 7 En Vivo | Esperanza Indestructible | Manuel Ospino, Tulio Reyes y Juan Mata


https://youtu.be/TzmCy01VTfk

Bible Gateway passage: Apocalipsis 1 - Reina-Valera 1960


Alza tus Ojos


Cristo tiene poder para nosotros, 12 de agosto https://ift.tt/KIU1Msv Y vosotros estáis completos en él, que es la cabeza de todo principado y potestad. Colosenses 2:10. Hemos de vivir bajo los rayos templados y suaves del Sol de Justicia. Nada sino su amorosa compasión, su gracia divina, su excelso poder, pueden capacitarnos para frustrar al implacable enemigo y dominar la oposición del corazón humano. ¿Cuál es nuestra fortaleza? El gozo del Señor. Dejemos que el amor enternecedor de Cristo colme el corazón y seamos suavizados y subyugados, preparados para recibir el poder que El tiene para nosotros. Agradezcamos a Dios todos los días por las bendiciones que nos da. Si el agente humano se humilla ante Dios, reconociendo cuán impropio es abrigar sentimientos de autosuficiencia, reconociendo su total incapacidad para hacer la obra que es necesario realizar a fin de que su alma sea purificada, desechando su propia justicia, Cristo grabará su propia imagen en su alma. Aplicará su mano a la tarea de crearlo de nuevo, y la continuará hasta que esté “completo en El”. Cristo nunca descuidará la obra que se ha dejado en sus manos. Inspirará al discípulo resuelto con un sentido de la perversidad, de la condición mancillada por el pecado, de la depravación del corazón sobre el cual El está trabajando. El verdadero penitente ha aprendido la vacuidad de la autosuficiencia. Mirando a Jesús, comparando su carácter defectuoso con el carácter perfecto del Salvador, puede decir: En mi mano nada traigo; Simplemente a tu cruz me aferro. Con Isaías declara: “Jehová, tú nos darás paz, porque también hiciste en nosotros todas nuestras obras. Jehová Dios nuestro, otros señores fuera de ti se han enseñoreado de nosotros; pero en ti solamente nos acordaremos de tu nombre”. Isaías 26:12, 13. Contemplando a Cristo con el propósito de ser como El, el escudriñador de la verdad ve la perfección de los principios de la ley de Dios, y nada más que la perfección lo satisface. Ocultando su vida en la vida de Cristo, comprende que la santidad de la ley divina se revela en el carácter de Cristo, y cada vez se esfuerza más fervientemente por ser como El. En cualquier momento puede presentarse una guerra, puesto que el tentador ve que está perdiendo a uno de sus súbditos. Debe librarse una batalla con los atributos que Satanás ha estado fortaleciendo para su propio uso. El agente humano ve con qué tiene que luchar: un extraño poder que se opone a la idea de alcanzar la perfección que Cristo presenta. Pero con El hay poder salvador, que obtendrá la victoria por él en el conflicto. El Salvador lo fortalecerá y lo ayudará cuando se acerque suplicando gracia y eficiencia.—Manuscrito 89, del 12 de agosto de 1903, “Primero reconcíliate con tu hermano”.

Cada Día con Dios


Contemplemos la luz, 12 de agosto https://ift.tt/2zj9IEG Gozosos en la esperanza; sufridos en la tribulación; constantes en la oración. Romanos 12:12. Dios requiere que ejerzamos ferviente piedad en toda circunstancia y en armonía con Jesucristo. Tratemos de trabajar en algún ramo de su obra porque este es el fruto de la verdadera piedad: Ganar almas para Jesús. Si se sienten con libertad para quejarse y murmurar acerca de padecimientos, de cosas que están en el pasado, cosas que no pueden solucionar, ni modificar ni alterar, estarán descuidando los deberes que en este mismo momento surgen en el camino. Miren a Jesús, el autor y consumador de su fe. Aparten su atención de los temas que los entristecen, porque si no lo hacen se convertirán en instrumentos en las manos del enemigo para aumentar el pesar y las tinieblas, de manera que la atmósfera que rodee las almas de ustedes sea ciertamente tenebrosa y repelente. Aunque les sobrevengan graves aflicciones, tienen que dirigir la mirada hacia lo alto, para ver la luz de Jesús... Si se dedican exclusivamente a meditar en sus propios pesares y tinieblas, y piensan que Dios los ha tratado mal, la religión de ustedes no será elevadora sino que deprimente. Cuando se encierran en sus propios pesares se convierten en una nube de tinieblas y quejas. La Hna. McCalpin [obró de otra manera ...] Perdió a su hijo que no estaba preparado para morir. Habló, con otros, en la reunión social [de testimonios]. Su corazón estaba muy triste, pero dijo que había sentido consuelo por las palabras pronunciadas por la Hna. White. Tuvimos una reunión social de testimonios muy buena y provechosa, y en cierto momento esta afligida hermana me habló de su hijo que había sido sepultado pocas semanas antes, que había muerto sin esperanza, y me habló también del pesar que experimentaba. Le aconsejé que se dejara de lamentar por e fallecido, porque nada sacaba con hacerlo; que ella como madre debía cuidar sabia y misericordiosamente a sus hijos vivos, y que no dedicara un so o momento a vanos lamentos, sino que ciñera los lomos de su entendimiento y fuera a trabajar para traer a sus hijos a Jesús, al mismo tiempo que se consagraba a Cristo para que pudiera crecer en la gracia y el conocimiento del Señor. Al trabajar en la obra del Señor nunca se enfriaría sino que se sentiría identificada con el Salvador en todos sus planes.—Manuscrito 83, del 12 de agosto de 1893, Extractos de su diario.

Conflicto y Valor


Profeta reluctante, 12 de agosto https://ift.tt/8rzpUNk Levántate y ve a Nínive, aquella gran ciudad, y pregona contra ella; porque ha subido su maldad delante de mí. Jonás 1:2. A pesar de lo impía que Nínive había llegado a ser, no estaba completamente entregada al mal. El que “vio a todos los hijos de los hombres”. Salmos 33:13... percibió que en aquella ciudad muchos procuraban algo mejor y superior... Dios se les reveló en forma inequívoca, para inducirlos, si era posible, a arrepentirse. El instrumento escogido para esta obra fue el profeta Jonás... Si el profeta hubiese obedecido sin vacilación, se habría ahorrado muchas experiencias amargas, y habría recibido abundantes bendiciones. Sin embargo, el Señor no abandonó a Jonás en su hora de desesperación. Mediante una serie de pruebas y providencias extrañas, debía revivir la confianza del profeta en Dios y en su poder infinito para salvar... Una vez más se encargó al siervo de Dios que fuera a dar la advertencia a Nínive... Al entrar Jonás en la ciudad, comenzó en seguida a pregonarle el mensaje: “De aquí a cuarenta días Nínive será destruida”. Iba de una calle a la otra, dejando oír la nota de advertencia. El mensaje no fue dado en vano. El clamor que se elevó en las calles de la ciudad impía se transmitió de unos labios a otros, hasta que todos los habitantes hubieron oído el anunció sorprendente. El Espíritu de Dios hizo penetrar el mensaje en todos los corazones, e indujo a multitudes a temblar por sus pecados, y a arrepentirse en profunda humillación... Su condenación fue evitada; el Dios de Israel fue exaltado y honrado en todo el mundo pagano, y su ley fue reverenciada. Nínive no debía caer hasta muchos años más tarde, presa de las naciones circundantes, porque se olvidó de Dios y manifestó un orgullo jactancioso... Esto constituye una lección para los mensajeros que Dios envía hoy, cuando las ciudades de las naciones necesitan tan ciertamente conocer los atributos y propósitos del verdadero Dios, como los ninivitas de antaño... La única ciudad que subsistirá es aquella cuyo artífice y constructor es Dios... El Señor Jesús invita a los hombres a luchar con ambición santificada para obtener la herencia inmortal. La Historia de Profetas y Reyes, 198, 199, 201, 202, 204, 205.

Dios nos Cuida


El eterno compromiso de Dios, 12 de agosto https://ift.tt/tMSyvp1 Se acordó para siempre de su pacto; de la palabra que mandó para mil generaciones. Salmos 105:8. Dios respalda toda promesa que ha hecho. Con la Biblia en la mano, decid: “He hecho como tú dijiste. Presento tu promesa: ‘Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá’”... Mateo 7:7. El arco iris que rodea el trono nos asegura que Dios es fiel; que en él no hay mudanza ni sombra de variación. Hemos pecado contra él y no merecemos su favor; sin embargo, él mismo pone en nuestros labios la más admirable de las súplicas: “Por amor de tu nombre no nos deseches, ni deshonres tu glorioso trono; acuérdate, no invalides tu pacto con nosotros”. Jeremías 14:21. El se ha comprometido a prestar oído a nuestro clamor cuando acudimos a él y confesamos nuestra indignidad y pecado. El honor de su trono nos garantiza el cumplimiento de su palabra. A todo aquel que se ofrece a sí mismo al Señor para servir, sin reservarse nada, se le da poder para lograr resultados inconmensurables. El Señor Dios se ha obligado por un eterno compromiso a suplir poder y gracia a todo aquel que sea santificado por medio de la obediencia a la verdad. Nehemías se acercó a la presencia del Rey de reyes, y ganó para sí un poder que puede desviar los corazones como se desvían las aguas de los ríos. Véase Nehemías 1 y 2. La facultad de orar como oró Nehemías en el momento de su necesidad es un recurso del cual dispone el cristiano en circunstancias en que otras formas de oración pueden resultar imposibles. Los que trabajan en las tareas de la vida, apremiados y casi abrumados de perplejidad, pueden elevar a Dios una petición para ser guiados divinamente... En momentos de dificultad o peligro repentino, el corazón puede clamar por ayuda a Aquel que se ha comprometido a acudir en auxilio de sus fieles creyentes cuando quiera que le invoquen. En toda circunstancia y condición, el alma cargada de pesar y cuidados, o fieramente asaltada por la tentación, puede hallar seguridad, apoyo y socorro en el amor y el poder inagotables de un Dios que guarda su pacto.

El Cristo Triunfante


El agua viva procede de Jesús, 12 de agosto https://ift.tt/faXV9oE “Vino una mujer de Samaria a sacar agua; y Jesús le dijo: Dame de beber”. Juan 4:7. Consideremos cómo el desenlace de ciertas circunstancias puede iluminar con la verdad la mente de otras personas. Recordemos el caso de la mujer de Samaria la cual vino, según su costumbre, a buscar agua. Encontró a un extraño sentado en el brocal del pozo, que le pidió de beber. Comenzó, entonces, una conversación. Jesús le dijo: “Si conocieras el don de Dios y quién es el que te dice: Dame de beber; tú le pedirías, y él te daría agua viva.... Cualquiera que bebiere de esta agua, volverá a tener sed; mas el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna”. Al pensar en la fatigosa y repetitiva tarea en que se veía envuelta cotidianamente y considerando la ventaja de tener a su alcance el agua, evitándose todas estas dificultades, la mujer le respondió: “Señor, dame esa agua, para que no tenga yo sed, ni venga aquí a sacarla”. No percibió que Jesús le estaba presentando un aspecto de elevadísimo interés para el alma: el agua de vida. Las palabras de Cristo eran el agua viva. Muy pronto ella llegó a interesarse tanto que dejó su cántaro de agua y yendo a la ciudad corrió la voz entre sus coterráneos, diciendo: “Venid, ved a un hombre que me ha dicho todo cuanto he hecho. ¿No será éste el Cristo?” La mujer había venido a buscar agua y oyó hablar del agua de vida. Se había convencido de pecado y creyó en Cristo. De este modo es como se vacía el aceite santo, representado por los mensajeros santos en la figura de los dos olivos y, luego, va al depósito y de allí a los conductos de los candeleros. El proceso de vaciamiento continúa, pues se recibe el aceite y se comunica a otros. Se pronuncian palabras, se sienten las influencias inconscientes que rodean al alma, aunque no hay palabras que se pronuncian adrede. Con frecuencia una palabra que se pronuncia puede asemejarse a la semilla que se siembra... El Señor ha hecho amplia provisión para que las gracias celestiales sean suplidas en abundancia para todos; para que la verdad como es en Jesús se coloque en primer lugar en el corazón y siempre esté en el templo del alma. Entonces habrá verdadera devoción a Dios y todo verdadero creyente llegará a ser un pescador de hombres. Ha de orar por sabiduría y andará en armonía con la oración: “Vosotros sois la luz del mundo”. “Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos”.—Carta 48, 1897.

Exaltad a Jesús


La transformación mediante Cristo, 12 de agosto https://ift.tt/84cJrxt De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas. 2 Corintios 5:17. Se realiza un gran cambio en el carácter de la persona que acepta a Cristo; porque “si alguno está en Cristo, nueva criatura es”. Cuando vemos que los que profesan ser cristianos manifiestan en sus palabras y acciones los antiguos deseos carnales, podemos saber que no están en Cristo y que el poder transformador de su gracia no ha tocado sus almas, ni ha modelado sus caracteres, ni ha limpiado la corrupción de sus corazones... Los que poseen un conocimiento experimental de la gracia de Cristo comprenderán la obligación que tienen de ser los representantes de su poder ante el mundo. Se llegarán a dar cuenta que Aquel que no conoció pecado fue hecho pecado por ellos, para que ellos llegaran a ser la justicia de Dios en él. La comprensión de este hecho nos capacitará para obtener conceptos correctos acerca de la obra de nuestro Redentor. Los verdaderos creyentes comprenderán que mientras estaban separados de él a causa de la impenitencia y el pecado, él no los olvidó, sino que intercedió por ellos, para que pudieran gozar de los beneficios de la salvación que había comprado para ellos al precio de un sacrificio infinito. Ellos saben que al aceptar a Cristo deben abandonar el mundo y mantenerse separados, y no tocar lo inmundo, para que puedan ser hijos de Dios. Deben amar supremamente a Cristo. Es imposible que las mentes finitas hagan una evaluación justa del amor de Dios hacia sus criaturas caídas. Siempre corremos el riesgo de olvidarnos de este gran amor, porque nos olvidamos de meditar en él y nos dejamos absorber por las cosas de este mundo. Al colocar nuestros afectos en las cosas de aquí abajo le permitimos a nuestros corazones que se dividan, y se separen así de la verdadera Fuente de felicidad. Cristo debería ser el tema de nuestros pensamientos, el objeto de nuestros afectos más tiernos. Deberíamos permitir que nuestras mentes se concentren en las preciosas características de nuestro Señor; deberíamos contemplar las ricas promesas de su Palabra; deberíamos meditar en las glorias del cielo. No nos satisfagamos con sólo mirar ocasionalmente a nuestro Redentor, sino que hagamos que nuestras mentes permanezcan con Dios mediante una confianza continua en su Palabra. Deberíamos investigar diligentemente las Escrituras para que podamos obtener una comprensión cabal de lo que Cristo espera de nosotros y para que obtengamos conceptos correctos de la verdad. Nuestras voluntades deben ser subyugadas, y puestas en armonía con la voluntad de Dios. Se ha permitido que una luz preciosa brille en nuestro camino, y los ángeles celestiales están a nuestro alrededor interesados en nuestro bienestar... El amor que Cristo nos ha manifestado mediante su vida de humillación y abnegación, por su muerte en el Calvario, debería arrancar cánticos de gratitud de nuestros labios. La esperanza de su pronta venida debería colmarnos de santo gozo.—The Signs of the Times, 8 de diciembre de 1890.

Hijos e Hijas de Dios


No nos gloriemos en los hombres, 13 de agosto https://ift.tt/JMOhpLY El Señor conoce los pensamientos de los sabios, que son vanos. Así que, ninguno se gloríe en los hombres. 1 Corintios 3:20, 21. Estamos viviendo en una época licenciosa, y los hombres y la juventud pecan con toda desvergüenza. A menos que nuestra juventud sea sagradamente guardada, a menos que esté fortificada en firmes principios, a menos que se manifieste gran cuidado en la elección de sus amistades y de las publicaciones que alimentan su mente, quedarán expuestos frente a una sociedad cuya moral es tan corrompida como lo era la de los habitantes de Sodoma... Nuestra juventud tendrá que hacer frente a tentaciones por todas partes, y debe estar tan educada, que dependa de un poder superior, de una enseñanza superiora la que pueden dar los mortales. En todas partes hay personas que desprecian a nuestro Señor; los tales se refieren habitualmente al cristianismo en forma despreciativa... Los que no tienen poder moral, no pueden defender la verdad; no tienen valor para decir: “A menos que tal conversación cese, no puedo permanecer en vuestra presencia. Jesús, el Redentor del mundo, es mi Salvador; en él se concentra mi esperanza de vida eterna”. Pero ésta es exactamente la forma en que se los puede reducir al silencio. Si discutís con ellos, tendrán argumentos para haceros frente, y nada de lo que podáis decir los impresionará; pero si vivís para Cristo, si sois firmes a vuestra lealtad al Dios del cielo, podéis hacer por ellos lo que los argumentos no podrán hacer, y los convenceréis de la falacia de sus doctrinas por el poder de la piedad.—The Signs of the Times, 21 de abril de 1890.

La Fe por la Cual Vivo


Comiendo para la salud y la felicidad, 12 de agosto https://ift.tt/HU6yWzE Si pues coméis, o bebéis, o hacéis otra cosa, hacedlo todo a gloria de Dios. 1 Corintios 10:31. “Este principio debe ser el fundamento de cada acto, pensamiento y motivo: la consagración del ser entero, tanto físico como mental al dominio del Espíritu de Dios.”—Testimonies for the Church 3:84. “Si la costumbre de complacer el apetito dominaba de tal manera a la especie que, a fin de romper su poder, el divino Hijo de Dios tuvo que ayunar casi seis semanas en favor del hombre, ¡qué obra confronta al cristiano para poder vencer como Cristo venció! El poder de la tentación a complacer el apetito pervertido puede medirse únicamente por la angustia indecible de Cristo en aquel largo ayuno en el desierto.”—Joyas de los Testimonios 1:499, 500. “Así como nuestros primeros padres perdieron el Edén por la complacencia del apetito, nuestra única esperanza de reconquistar el Edén consiste en la firme negación del apetito y la pasión.”—Ibid. 506. “Dios ha provisto al hombre de abundantes medios para satisfacer un apetito sano. Ha derramado delante de él los productos de la tierra: una abundante variedad de alimentos agradables al paladar y nutritivos para el organismo. Nuestro amante Padre celestial dice que podemos comer de ellos libremente. Las frutas, los cereales y vegetales preparados en forma sencilla, libres de especias y grasas, constituyen, con la leche o la crema, una dieta muy saludable. Imparten fortaleza al cuerpo y dan un vigor mental que no se obtiene por medio de una dieta estimulante.”—Counsels on Health, 114, 115.

La Maravillosa Gracia de Dios


Transformados por la contemplación, 13 de agosto https://ift.tt/Wh19NY8 Nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor. 2 Corintios 3:18. La obra de transformación de la impiedad a la santidad es continua. Día tras día Dios obra la santificación del hombre, y éste debe cooperar con él, haciendo esfuerzos perseverantes a fin de cultivar hábitos correctos. Debe añadir gracia sobre gracia; y mientras el hombre trabaja según el plan de adición, Dios obra para él según el plan de multiplicación. Nuestro Salvador está siempre listo para oír y contestar la oración de un corazón contrito, y multiplica para los fieles su gracia y paz. Gozosamente derrama sobre ellos las bendiciones que necesitan en sus luchas contra los males que los acosan.—Los Hechos de los Apóstoles, 424, 425. Juan y Judas representan a los que profesan ser seguidores de Cristo. Ambos discípulos tuvieron las mismas oportunidades de estudiar y seguir al Modelo divino. Ambos estuvieron íntimamente relacionados con Jesús y tuvieron el privilegio de escuchar sus enseñanzas. Cada uno poseía graves defectos de carácter. Y ambos tuvieron acceso a la gracia divina que transforma el carácter. Pero mientras uno en humildad aprendía de Jesús, el otro reveló que no era un hacedor de la palabra, sino solamente un oidor. El uno, destruyendo diariamente el yo y venciendo al pecado, fue santificado por medio de la verdad; el otro, resistiendo al poder transformador de la gracia y dando rienda suelta a sus deseos egoístas, fue reducido a servidumbre por Satanás. Semejante transformación de carácter como la observada en la vida de Juan, es siempre resultado de la comunión con Cristo. Pueden existir defectos notables en el carácter de una persona, pero cuando llega a ser un verdadero discípulo de Cristo, el poder de la gracia divina le transforma y santifica. Contemplando como por un espejo la gloria del Señor, es transformado de gloria en gloria, hasta que llega a asemejarse a Aquel a quien adora... Dios puede ser honrado por los que profesan creer en él únicamente cuando se asemejan a su imagen y son dirigidos por su Espíritu.—Los Hechos de los Apóstoles, 446, 447.

Nuestra Elevada Vocacion


Orden y limpieza, 12 de agosto https://ift.tt/eEDOLBc Así que, amados, pues tenemos tales promesas, limpiémonos de toda inmundicia de carne y de espíritu, perfeccionando la santificación en temor de Dios. 2 Corintios 7:1. Es de la mayor importancia que los observadores del sábado vivan su fe en todo sentido. Deberían ser puntuales y ordenados, y obrar íntegramente en todos sus negocios. ... Nadie debiera tener tanto temor de parecerse al mundo que sea inducido a ser descuidado en su casa, dejando las cosas en desorden y suciedad. No es un signo de orgullo ser pulcros en el vestido, limpios en la persona, ordenados y de buen gusto en los arreglos del hogar, ... y alrededor de las casas. Estas apariencias exteriores hablan del carácter diligente de aquellos que viven en la casa, y no sólo de esto sino del carácter religioso de sus ocupantes. Es imposible que sea un buen cristiano una persona descuidada y desordenada. Sus vidas en las cosas temporales y religiosas son tan desordenadas como sus vestidos, sus casas, sus personas y sus pensamientos. Hay orden en el cielo. Hay reglas y disposiciones que gobiernan a todas las huestes celestiales. Todos se mueven en orden. Allí todo está limpio y en perfecta armonía. Y todo aquel que sea contado digno de entrar en el cielo tendrá que estar cabalmente disciplinado y sin mancha o arruga de ninguna clase. Las personas incultas ahora tienen manchas y arrugas sobre ellas. Apresúrense a comenzar la obra de limpiarse a sí mismos de toda contaminación de la carne y del espíritu, perfeccionando la santidad en el temor del Señor. Dios ama la pureza, la limpieza, el orden y la santidad. Dios requiere que en su pueblo, a quienes faltan estas cualidades, las busquen y no descansen hasta que las hayan obtenido. Deben iniciar la obra de reforma y elevar sus vidas, para que en conversación y en comportamiento, en sus actos y sus vidas, sean una continua recomendación de su fe y tengan un poder de tal manera ganador y compelente sobre los incrédulos, que se vean inducidos a reconocer que son los hijos de Dios.—Manuscrito 3, 1861, pp. 13-15. La verdad como está en Jesús, no degradará, sino que elevará a quien la recibe, purificará su vida, refinará su gusto y santificará sus juicios.—Carta 2, 1861, pp. 4.

Recibiréis Poder


La razón de los dones: definir la verdad, 12 de agosto https://ift.tt/sSzgcRU Al principio de tus ruegos fue dada la orden, y yo he venido para enseñártela, porque tú eres muy amado. Entiende, pues, la orden, y entiende la visión. Daniel 9:23. Después que pasó la fecha de 1844, investigamos la verdad como buscando un tesoro. Me reuní con los hermanos, y estudiamos y oramos fervientemente. A menudo permanecíamos juntos hasta tarde, y algunas veces durante toda la noche, orando por la iluminación celestial y estudiando la Palabra. Una y otra vez nos reuníamos para estudiar la Biblia, a fin de conocer su significado y estar preparados para enseñarla con poder. Cuando en el estudio llegábamos al punto de decir: “No podemos ir más lejos”, el Espíritu del Señor venía sobre mí. Era arrebatada en visión y se me daba una clara explicación de los pasajes que habíamos estado estudiando, e instrucciones acerca de cómo deberíamos trabajar y enseñar con eficacia. De este modo recibíamos la luz que nos ayudaba a entender los textos con respecto a Cristo, su misión y su sacerdocio. Claramente se me presentaba la línea de la verdad que se extiende desde aquel tiempo hasta cuando entremos en la ciudad de Dios, y entonces compartía con los demás las instrucciones que el Señor me había dado. Durante todo ese tiempo, no podía entender el razonamiento de los hermanos. Mi mente, por así decirlo, estaba sellada y no podía comprender el significado de las Escrituras que estábamos estudiando. Esta fue una de las mayores tristezas de mi vida. Estuve en esa condición hasta que todos los puntos principales de nuestra fe se aclararon en nuestras mentes, en armonía con la Palabra de Dios. Los hermanos sabían que, al no recibir una visión, no podrían entender estos temas, y es por eso que después aceptaban las revelaciones recibidas como luz enviada directamente del cielo. Surgieron muchos errores, y aunque yo era poco más que una niña, fui enviada por el Señor de un lugar a otro para reprender a quienes se aferraban a las doctrinas falsas. Había quienes estaban en peligro de caer en el fanatismo, y se me pidió que en el nombre del Señor les diera una advertencia del cielo.—The Review and Herald, 25 de mayo de 1905.

Reflejemos a Jesús


El mundo necesita los principios del sano vivir, 12 de agosto https://ift.tt/W0UGqLb Sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán. Marcos 16:18. Al enseñar los principios que rigen la salud, téngase presente el gran objeto de la reforma, que es obtener el mayor desenvolvimiento del cuerpo, la mente y el espíritu. Demuéstrese que las leyes de la naturaleza, por ser leyes de Dios, fueron establecidas para nuestro bien; que la obediencia a ellas favorece la felicidad en esta vida, y contribuye a preparar para la vida futura. Indúzcase a la gente a que estudie la manifestación del amor de Dios y de su sabiduría en las obras de la naturaleza. Indúzcasela a que estudie el maravilloso organismo del cuerpo humano y las leyes que lo rigen. Los que disciernen las pruebas del amor de Dios, que entienden algo de la sabiduría y el buen propósito de sus leyes, así como de los resultados de la obediencia, llegarán a considerar sus deberes y obligaciones desde un punto de vista muy diferente. En vez de ver en la observancia de las leyes de la salud un sacrificio y un renunciamiento, la tendrán por lo que es en realidad: un inapreciable beneficio. Todo obrero evangélico debe comprender que la enseñanza de los principios que rigen la salud forma parte de la tarea que se le ha señalado. Esta obra es muy necesaria y el mundo la espera. En todas partes hay tendencia a reemplazar el esfuerzo individual por la obra de las organizaciones. La sabiduría humana tiende a la consolidación, a la centralización, a crear grandes iglesias e instituciones. Muchos dejan a las instituciones y organizaciones la tarea de practicar la beneficencia; se eximen del contacto con el mundo, y sus corazones se enfrían. Se absorben en sí mismos y se incapacitan para recibir impresiones. El amor a Dios y a los hombres desaparece de su alma. Cristo encomienda a sus discípulos una obra individual, que no se puede delegar. La atención a los enfermos y a los pobres y la predicación del Evangelio a los perdidos, no deben dejarse al cuidado de juntas u organizaciones de caridad. El Evangelio exige responsabilidad y esfuerzo individuales, sacrificio personal. “Ve por los caminos y por los vallados, y fuérzalos a entrar—manda Cristo—, para que se llene mi casa”Lucas 14:23. Jesús relaciona a los hombres con aquellos a quienes quieren servir. Dice [acerca del deber cristiano]: “¿No es que partas tu pan con el hambriento, y a los pobres errantes albergues en casa; que cuando veas al desnudo, lo cubras?” Isaías 58:7. “Sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán”. Por medio del trato directo y de la obra personal, se han de comunicar las bendiciones del Evangelio.—El Ministerio de Curación, 105, 106.

Ser Semejante a Jesús


Apreciar la belleza natural y sosegada de la Tierra, 12 de agosto https://ift.tt/CPIEMS3 ¿Quién repartió conducto al turbión, y camino a los relámpagos y truenos, haciendo llover sobre la tierra deshabitada, sobre el desierto, donde no hay hombre, para saciar la tierra desierta e inculta, y para hacer brotar la tierna hierba? Job 38:25-27. Aquel que estableció los fundamentos de la tierra, que adornó los cielos y colocó las estrellas en su orden; Aquel que ha revestido la tierra con una alfombra viviente y la ha embellecido con preciosas flores de toda tonalidad y variedad, quiere que sus hijos aprecien sus obras y se deleiten en la sencilla y serena belleza con la cual ha adornado el hogar terrenal de ellos. Cristo procuró desviar la atención de sus discípulos de lo artificial hacia lo natural: “Si la hierba del campo que hoy es, y mañana se echa en el horno, Dios la viste así, ¿no hará mucho más a vosotros, hombres de poca fe?” Mateo 6:30. ¿Por qué nuestro Padre celestial no alfombró la tierra de marrón o de gris? Escogió el color que da más descanso, el que es mejor para los sentidos. ¡Cómo alegra el corazón y vivifica el cansado espíritu contemplar la tierra vestida con su atavío de viviente verdor! El aire estaría lleno de polvo sin esa cobertura, y la tierra parecería un desierto. Cada brizna de hierba, cada capullo que se abre y cada lozana flor es una prueba del amor de Dios, y debiera enseñarnos una lección de fe y confianza en él. Cristo llama nuestra atención a su belleza natural, y nos asegura que el vestido más hermoso del rey más grande que jamás haya empuñado un cetro, no fue igual al ropaje de la flor más humilde...—Comentario Bíblico Adventista 5:1062. Quiero presentarles a Cristo y a él crucificado. Denle los mejores afectos de su corazón. Denle su intelecto, porque le pertenece. Denle sus talentos de medios y de influencia; sólo les fueron prestados a ustedes para que los desarrollen. Jesús puso a un lado sus vestiduras reales, descendió de su hogar eterno, vistió su divinidad con la humanidad, y por amor a nosotros se hizo pobre, para que nosotros, por medio de su pobreza, podamos ser hechos ricos. ¿Ricos en dinero? ¿En tierras? ¿En acciones bancarias? No; para que podamos conseguir riquezas eternas. No hay salvación excepto la que viene a través de Cristo. Vino a la tierra para elevar al caído. Con su brazo humano rodea a toda la raza, al tiempo que con su brazo divino se aferra el trono del Infinito, conectando así a los humanos finitos con el Dios infinito, y uniendo la tierra y el cielo.—The Review and Herald, 27 de octubre de 1885.

La Educación


Comentarios Elena G.W Cada día con Dios, 27 de mayo, “Regocijaos en el Señor”, p. 154; https://ift.tt/2YcHhDv La educación, “La escuela del más allá” pp. 301–309. https://ift.tt/eS0bvqs

¡Maranata: El Senor Viene!


Santificación espuria, 12 de agosto https://ift.tt/giNM6vH El que dice: Yo le conozco, y no guarda sus mandamientos, el tal es mentiroso, y la verdad no está en él; pero el que guarda su palabra, en éste verdaderamente el amor de Dios se ha perfeccionado; por esto sabemos que estamos en él. 1 Juan 2:4, 5. La santificación, tal cual la entiende ahora el mundo religioso en general, lleva en sí misma un germen de orgullo espiritual y de menosprecio de la ley de Dios que nos la presenta como del todo ajena a la religión de la Biblia. Sus defensores enseñan que la santificación es una obra instantánea, por la cual, mediante la fe solamente, alcanzan perfecta santidad. “Tan sólo creed—dicen—y la bendición es vuestra”. Según ellos, no se necesita mayor esfuerzo de parte del que recibe la bendición. Al mismo tiempo niegan la autoridad de la ley de Dios y afirman que están dispensados de la obligación de guardar los mandamientos. Pero, ¿será acaso posible que los hombres sean santos y concuerden con la voluntad y el modo de ser de Dios, sin ponerse en armonía con los principios que expresan su naturaleza y voluntad?... El deseo de llevar una religión fácil, que no exija luchas, ni desprendimiento, ni ruptura con las locuras del mundo, ha hecho popular la doctrina de la fe, y de la fe sola; pero, ¿qué dice la Palabra de Dios? El apóstol Santiago dice: “Hermanos míos, ¿de qué aprovechará si alguno dice que tiene fe, y no tiene obras? ¿Podrá la fe salvarle?... ¿Mas quieres saber, hombre vano, que la fe sin obras es muerta? Santiago 2:14, 20... El testimonio de la Palabra de Dios se opone a esta doctrina seductora de la fe sin obras. No es fe pretender el favor del Cielo sin cumplir las condiciones necesarias para que la gracia sea concedida. Es presunción, pues la fe verdadera se funda en las promesas y disposiciones de las Sagradas Escrituras. Nadie se engañe a sí mismo creyendo que puede volverse santo mientras viole premeditadamente uno de los preceptos divinos. Un pecado cometido deliberadamente acalla la voz atestiguadora del Espíritu y separa al alma de Dios... Aunque Juan habla mucho del amor en sus epístolas, no vacila en poner de manifiesto el verdadero carácter de esa clase de personas que pretenden ser santificadas y seguir transgrediendo la ley de Dios. “El que dice: Yo le conozco, y no guarda sus mandamientos, el tal es mentiroso, y la verdad no está en él; pero el que guarda su palabra, en éste verdaderamente el amor de Dios se ha perfeccionado”. 1 Juan 2:4, 5.23Seguridad y Paz en el Conflicto de los Siglos, 525, 526.

Ser Semejante a Jesús


El poder de Dios se ejerce constantemente en la naturaleza, 11 de agosto https://ift.tt/6tcvLS3 ¿Quién midió las aguas con el hueco de su mano y los cielos con su palmo, con tres dedos juntó el polvo de la tierra, y pesó los montes con la balanza y con pesas los collados? Isaías 40:12. Dice el salmista: “Los cielos cuentan la gloria de Dios, y el firmamento anuncia la obra de sus manos. Un día emite palabra a otro día, y una noche a otra noche declara sabiduría. No hay lenguaje, ni palabras, ni es oída su voz”. Salmos 19:1-3. Algunos quizá supongan que estas grandes cosas del mundo natural son Dios. No son Dios. Todas estas maravillas de los cielos tan sólo están haciendo la obra que les ha sido señalada. Son los instrumentos del Señor. Dios es el que vigila la marcha de todas las cosas, así como fue su Creador. El Ser divino se ocupa en sostener las cosas que ha creado. La misma mano que sostiene y equilibra las montañas en su posición, guía los mundos en su misteriosa marcha alrededor del sol. Apenas si hay alguna función de la naturaleza a la que no encontremos referencia en la Palabra de Dios. La Palabra declara que “hace salir su sol” y “hace llover” (Mateo 5:45), “hace a los montes producir hierba... Da la nieve como lana, y derrama la escarcha como ceniza... Enviará su palabra y los derretirá; soplará su viento y fluirán las aguas” Salmos 147:8, 16-18. “Hace los relámpagos para la lluvia; saca de sus depósitos los vientos”. Salmos 135:7. Estas palabras de las Sagradas Escrituras no dicen nada de la independencia de las leyes de la naturaleza. Dios proporciona la materia y las propiedades con las cuales llevar a cabo sus planes. Emplea sus instrumentos para que pueda florecer la vegetación. Envía el rocío, la lluvia y la luz del sol para que brote el verdor y extienda su tapiz sobre la tierra; para que los arbustos y los frutales puedan retoñar y florecer, y dar frutos. No se ha de suponer que es puesta en movimiento una ley para que la semilla obre por sí misma, para que aparezca la hoja porque así debe hacerlo por sí misma. Dios tiene leyes que ha instituido, pero éstas son sólo los siervos mediante los cuales él obra los resultados. Mediante los agentes inmediatos de Dios, cada semillita se abre paso a través de la tierra y brota a la vida. Crece cada hoja y florece cada flor por el poder de Dios.—Mensajes Selectos 1:345, 346.

Nuestra Elevada Vocacion


Pequeñas grandes cosas, 11 de agosto https://ift.tt/qkpdrQC Cazadnos las zorras, las zorras pequeñas, que echan a perder las viñas: pues que nuestras viñas están en cierne. Cantares 2:15. Dios quiere que obremos correctamente en los asuntos de importancia, y también nos dice que la fidelidad en las cosas pequeñas nos capacitará para ocupar posiciones de confianza. ... Las buenas cualidades que muchos poseen están ocultas, y en lugar de atraer las almas a Cristo, las repelen. Si estas personas pudieran ver la influencia de sus modales descorteses y expresiones descomedidas manifestadas ante los incrédulos, y pudieran comprender cuán ofensiva es esta conducta ante la vista de Dios, reformarían sus hábitos, porque la falta de cortesía es una de las piedras de tropiezo más grandes para los pecadores. Los cristianos egoístas, quejosos y amargados entorpecen el camino para que los pecadores no se interesen en acercarse a Cristo. Si pudiéramos ver debajo de la superficie de las cosas veríamos que la mitad de las desgracias de la vida se deben al enojo y a las palabras descomedidas, que podrían haberse evitado. Muchos traen el infierno a la tierra para sí mismos y para quienes deberían confortar y bendecir. Estas personas no son dignas de llevar el nombre de cristianos. ... Algunas personas hablan en una forma dura y descortés, que hiere los sentimientos de los demás, y luego se justifican diciendo: “Ese es mi modo de ser; siempre digo lo que pienso”; y exaltan este mal rasgo de carácter como una virtud. Debiera reprocharse firmemente su comportamiento descortés.—The Review and Herald, 1 de septiembre de 1885. Esa palabra sin bondad debió dejarse sin pronunciar; esa desconsideración egoísta por la felicidad de otros, debería ceder el lugar a la simpatía y a la preocupación. La verdadera cortesía, unida con la verdad y la justicia, harán que la vida sea no sólo útil sino también fragante. ... La integridad, la justicia y la bondad cristianas unidas, constituyen una hermosa combinación. La cortesía es una de las gracias del espíritu. Es un atributo del cielo. Los ángeles del cielo nunca se apasionan. Nunca son envidiosos, egoístas y celosos. Ninguna palabra dura o carente de verdad sale de sus labios. Y si hemos de ser los compañeros de los ángeles, nosotros también debemos ser refinados y corteses.—Ibid.

Cada Día con Dios


Caminemos con el Dios invisible, 11 de agosto https://ift.tt/pWI3RBY En lo secreto de tu presencia los esconderás de la conspiración del hombre; los pondrás en un tabernáculo a cubierto de contención de lenguas. Salmos 31:20. Hay sabiduría eterna en un “Así dice Jehová”. A pesar de que la Palabra de Dios se práctica tan poco, es el único remedio para los males individuales y nacionales. Los hombres no se pueden arrodillar en las calles y en el mercado para ofrecer sus oraciones a Dios, pero nunca olviden, doquiera estén, que hay un Dios a quien pueden pedir sabiduría. El Señor le dijo a Juan: “He aquí, he puesto delante de ti una puerta abierta, la cual nadie puede cerrar; porque aunque tienes poca fuerza, has guardado mi palabra y no has negado mi nombre”. Apocalipsis 3:8. Enoc caminó con el Dios invisible. En los lugares más atestados de la tierra él era su compañero. Recuerden esto todos los que guardan su verdad con sencillez y amor. Los hombres más ocupados tienen más necesidad aún de mantener a Dios delante de ellos. Cuando Satanás intente introducir sus insinuaciones en sus mentes, pueden entrar en el secreto pabellón del Altísimo con sólo decir: “Así dice Jehová”. Sus promesas serán su salvaguardia. En medio de la confusión y las presiones de los negocios encontrarán un lugar tranquilo para descansar. Si quieren confiar en Dios, él será su lugar de descanso. Lleven a Dios con ustedes a todas partes. La puerta está abierta para todo hijo e hija de Dios. El Señor no está lejos del alma que lo busca. La razón por la cual muchos quedan abandonados en el terreno de la tentación se debe a que no ponen al Señor siempre delante de ellos. Es necesario llevar la lámpara de la vida precisamente a aquellos lugares en que menos se piensa en Dios. Si perdemos de vista al Señor, si nuestra fe y nuestra comunión con él se quebrantan, el alma estará ciertamente en peligro... El Señor es nuestro ayudador, nuestra defensa. Dios ha resuelto que ninguna alma que confíe en él sea vencida por el enemigo. Cristo está tanto con sus creyentes cuando se ven obligados a relacionarse de cualquier manera con el mundo, como cuando se reúnen en su casa para adorarlo. Meditemos en estas palabras: “Pero tienes unas pocas personas en Sardis que no han manchado sus vestiduras; y andarán conmigo en vestiduras blancas, porque son dignas. El que venciere será vestido de vestiduras blancas; y no borraré su nombre del libro de la vida, y confesaré su nombre delante de mi Padre, y delante de sus ángeles”. Apocalipsis 3:4, 5.—Manuscrito 97, del 11 de agosto de 1898, “La necesidad de caminar junto a Dios”.

Alza tus Ojos


Consagración diaria, 11 de agosto Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes. Efesios 4:29. https://ift.tt/YsP91NE Siento profundamente que debemos hacer todo lo que nos sea posible para educar a la gente a fin de que sean cristianos de la Biblia. No sólo debemos mostrar en nuestro carácter la mansedumbre y humildad de Cristo, sino instruir a la gente que profesa la verdad presente de modo que no esté satisfecha con el hecho de poseer una fe nominal en la verdad presente, sino introducir esa fe en su carácter como un poder santificador... La consagración es algo muy sencillo. Cuando por la práctica se la introduzca diariamente en nuestra vida individual, conoceremos mucho más por consagración que por confiar en una experiencia. Cada día, cada hora, dejen que el corazón se eleve hacia Dios: “Heme aquí Señor, soy tu propiedad; tómame y úsame hoy. Pongo todos mis planes a tus pies; no haré mi propia voluntad. Mi tiempo y mi vida entera son tuyos”. Esté el corazón constantemente buscando a Dios por fortaleza y gracia. Ni una sola palabra perversa escape de nuestros labios porque ellos y nuestra voz pertenecen al Señor y deben ser consagrados a El y a su servicio, y no deben deshonrarlo. Los ha comprado y yo no debo decir nada que lo ofenda. Mis oídos deben estar cerrados a la maldad. Así, día a día, debemos consagrarnos a Dios. Los oídos no deben corromperse escuchando chismes que los murmuradores querrán hacernos oír. No sólo haría que ellos pequen al permitirles hablar de los defectos de otros, sino que yo también pecaría al escucharlos. Puedo evitar mucha habladuría maliciosa si mis oídos han sido consagrados al Señor. Antes que se haga daño puedo decir: “Oremos”. Entonces pidamos a Dios que ilumine nuestras mentes para comprender, tanto nuestra verdadera relación mutua, como nuestra verdadera relación hacia Dios. Abramos nuestros corazones a Jesús con toda la sencillez con que un niño contaría a sus padres terrenales sus perplejidades y preocupaciones. Consagrémonos a Dios diariamente; entonces nuestra vida de servicio al Señor no correrá peligro. Queremos que la gratitud llene nuestra vida, palabras y obras. Cada palabra, cada pensamiento de queja al que nos entregamos, es un reproche a Dios, una deshonra a su nombre. Queremos que nuestros corazones armonicen con su alabanza, que rebosen de gratitud, que hablen de su amor, que sean enternecidos y subyugados por la gracia de Cristo, y estén pletóricos de dulzura, paz y fragancia. Seremos pacientes, amables, bondadosos, compasivos y corteses aun cuando tratemos con quienes son desagradables. Oh, cuántas bendiciones preciosas perdemos porque tenemos el yo en tan alta estima y valoramos tan poco a los demás... No debemos desmerecernos a nosotros mismos y subestimar las capacidades que Dios nos concede. Tampoco deberíamos sobreestimar nuestra propia importancia y confiar en nuestra capacidad humana.—Carta 7a, del 11 de agosto de 1886, dirigida a un matrimonio que trabajaba en Inglaterra.

A Fin de Conocerle


La fe que acepta Dios, 11 de agosto https://ift.tt/s5uUa4A Porque como el cuerpo sin espíritu está muerto, así también la fe sin obras está muerta. Santiago 2:26. En el mundo cristiano hay muchos que pretenden que todo lo que se necesita para la salvación es tener fe; para ellos las obras no significan nada, y la fe es lo único esencial. Pero la Palabra de Dios nos dice que la fe sin obras es muerta. ... La fe y las obras van mano a mano. ... Las obras no nos salvarán nunca; es el mérito de Cristo lo que tendrá valor para nosotros. Mediante la fe en él, Cristo tornará aceptables para Dios todos nuestros esfuerzos. La fe que se nos pide que tengamos no es una fe inútil; la fe que salva es la que obra por amor y purifica el alma. El que levante manos santas hacia Dios, sin ira ni dudas, andará con inteligencia en la senda de los mandamientos de Dios. Si queremos tener perdón por nuestros pecados, primero debemos comprender qué es el pecado, para arrepentirnos y llevar frutos dignos de arrepentimiento. Nuestra fe debe tener un fundamento sólido; debe fundarse en la Palabra de Dios, y sus resultados se verán en términos de obediencia a la voluntad revelada de Dios. Estamos viviendo en un período interesante e importante de la historia terrena. Necesitamos más fe de la que hemos tenido; necesitamos un asidero celestial más firme. Satanás está trabajando con todo su poder para obtener la victoria sobre nosotros, porque sabe que tiene poco tiempo para obrar. No hay excusa para el pecado o la indolencia. Jesús ha dirigido la marcha y quiere que sigamos en sus pasos. Ha sufrido y se ha sacrificado como no podría hacerlo ninguno de nosotros, para poner la salvación a nuestro alcance. No necesitamos desanimarnos. ... El suple toda deficiencia con su propio mérito divino.—The Signs of the Times, 16 de junio de 1890.

¡Maranata: El Senor Viene!


En armonía con su ley, 11 de agosto https://ift.tt/x4vRNgI Dame entendimiento, y guardaré tu ley, y la cumpliré de todo corazón. Salmos 119:34. En el nuevo nacimiento el corazón viene a quedar en armonía con Dios, al estarlo con su ley. Cuando se ha efectuado este gran cambio en el pecador, entonces ha pasado de muerte a vida, del pecado a la santidad, de la transgresión y la rebelión a la obediencia y a la lealtad... Falsas teorías sobre la santificación, debidas a que no se hizo caso de la ley divina, o se la rechazó, desempeñan importante papel en los movimientos religiosos de nuestros días. Esas teorías son falsas en cuanto a la doctrina y peligrosas en sus resultados prácticos, y el hecho de que hallen tan general aceptación hace doblemente necesario que todos tengan una clara comprensión de lo que las Sagradas Escrituras enseñan sobre este punto. La doctrina de la santificación verdadera es bíblica. El apóstol Pablo, en su carta a la iglesia de Tesalónica, declara: “Esta es la voluntad de Dios, es a saber, vuestra santificación”. Y ruega así: “El mismo Dios de paz os santifique del todo”. 1 Tesalonicenses 4:3; 5:23 (VM). La Biblia enseña claramente lo que es la santificación, y cómo se la puede alcanzar. El Salvador oró por sus discípulos: “Santifícalos con la verdad: tu Palabra es la verdad”. Juan 17:17 (VM). Y San Pablo enseña que los creyentes deben ser santificados por el Espíritu Santo. Romanos 15:16. ¿Cuál es la obra del Espíritu Santo? Jesús dijo a sus discípulos: “Cuando viniere aquél, el Espíritu de verdad, él os guiará al conocimiento de toda verdad”. Juan 16:13 (VM). Y el salmista dice: “Tu ley es la verdad”. Por la Palabra y el Espíritu de Dios quedan de manifiesto ante los hombres los grandes principios de justicia encerrados en la ley divina. Y ya que la ley de Dios es santa, justa y buena, un trasunto de la perfección divina, resulta que el carácter formado por la obediencia a esa ley será santo. Cristo es ejemplo perfecto de semejante carácter... Los discípulos de Cristo han de volverse semejantes a él, es decir, adquirir por la gracia de Dios un carácter conforme a los principios de su santa ley. Esto es lo que la Biblia llama santificación. Esta obra no se puede realizar sino por la fe en Cristo, por el poder del Espíritu de Dios que habite en el corazón.22Seguridad y Paz en el Conflicto de los Siglos, 521-523.

Sabbath School


Comentarios Elena G.W https://ift.tt/PqIdVM7 En esa experiencia de Pablo hay una lección para nosotros; nos revela la manera en que Dios obra. El Señor puede sacar victoria de lo que nos parece desconcierto y derrota. Estamos en peligro de olvidar a Dios, de mirar las cosas que se ven, en vez de contemplar con los ojos de la fe las cosas que no se ven. Cuando viene la desgracia o el infortunio, estamos listos para culpar a Dios de negligencia o crueldad. Si ve conveniente interrumpir nuestro servicio en alguna actividad, nos lamentamos, sin detenernos a reflexionar que así Dios puede estar obrando para nuestro bien. Necesitamos aprender que la corrección es parte de su gran plan y que bajo la vara de la aflicción, el cristiano puede hacer, a veces, más por su Maestro que cuando está ocupado en el servicio activo (Los hechos de los apóstoles, p. 383). Muchos que profesan el nombre de Cristo y dicen que aguardan su pronta venida, no saben lo que es sufrir por Cristo. Sus corazones no están subyugados por la gracia, y no han muerto al yo, como a menudo lo demuestran de diversas maneras. Al mismo tiempo hablan de tener pruebas. Pero la causa principal de sus pruebas se halla en un corazón que no ha sido subyugado, que sensibiliza tanto al yo que se irrita con frecuencia. Si los tales pudiesen comprender lo que es ser un humilde seguidor de Cristo, un verdadero cristiano, comenzarían a trabajar a conciencia y correctamente. Primero morirían al yo, luego serían fervientes en la oración, y dominarían toda pasión del corazón. Renunciad a vuestra confianza propia y a vuestra suficiencia propia, hermanos, y seguid al manso Dechado. Tened siempre a Cristo presente, y recordad que es vuestro ejemplo y que debéis andar en sus pisadas. Mirad a Jesús, autor de nuestra fe, quien por el gozo que le fue propuesto soportó la cruz, despreciando la vergüenza. Sufrió la contradicción de los pecadores. Por causa de nuestros pecados fue una vez el Cordero manso, herido, golpeado e inmolado. Por lo tanto, suframos alegremente algo por amor de Jesús, crucifiquemos diariamente el yo, y participemos aquí de los sufrimientos de Cristo, a fin de que seamos participantes con él de su gloria, y seamos coronados de gloria, honor, inmortalidad y vida eterna (Primeros escritos, pp. 113, 114). Si esperamos llevar la corona, debemos esperar llevar la cruz. Nuestras mayores pruebas vendrán de aquellos que profesan la piedad. Así sucedió con el Redentor del mundo; y así acontecerá con sus seguidores… Aquellos que anhelan ganar la corona de vida eterna no necesitan sorprenderse o desanimarse debido a que a cada paso hacia la Canaán celestial encuentran obstáculos y pruebas… El Salvador sabe qué es lo mejor. La fe crece en la lucha contra la duda, las dificultades y las pruebas. La virtud se fortalece resistiendo a la tentación… Pero Juan en su santa visión contempla a las almas fieles que salen de la tribulación rodeando el trono de Dios, vestidas de vestidos blancos, y coronadas de gloria inmortal… Su fidelidad a Dios y a su Palabra permanece manifiesta, y se les conceden los más altos honores del cielo en la lucha contra el pecado y Satanás (Nuestra elevada vocación, p. 363).

Ser Semejante a Jesús


En la naturaleza se ven el amor y la gloria de Dios, 10 de agosto https://ift.tt/f0aLvSM ¿Qué es el hombre para que tengas de él memoria, y el hijo del hombre para que lo visites? Le has hecho un poco menor que los ángeles, y lo coronaste de gloria y de honra. Salmos 8:4, 5. Nuestro bondadoso Padre celestial quiere que sus hijos confíen en él como un niño confía en sus padres terrenales. Pero demasiado a menudo vemos a los desalentados y débiles mortales sobrecargados con cuidados y perplejidades que Dios nunca se propuso que llevaran. Invirtieron el orden; están buscando primero el mundo, y haciendo secundario el reino de los cielos. Si aún Dios cuida al gorrioncillo que no conoce su futura necesidad, ¿por qué el tiempo y la atención de los seres humanos, que fueron hechos a la imagen de Dios, deben estar completamente enfrascados con esas cosas? Dios nos ha dado evidencias completas de su amor y cuidado, y sin embargo, cuán a menudo fallamos en discernir la mano divina en nuestras múltiples bendiciones. Cada facultad de nuestro ser, cada soplo de aire que inspiramos, cada comodidad de la que gozamos, viene de él. Cada vez que nos reunimos alrededor de la mesa familiar para participar del refrigerio, deberíamos recordar que todo esto es una expresión del amor de Dios. ¡Y vamos a tomar el don y negar al Dador!... Cuando Adán y Eva fueron colocados en su hogar del Edén, tenían todo lo que un Creador bondadoso podía darles para aumentar su comodidad y felicidad. Pero se arriesgaron a desobedecer a Dios, y por lo tanto fueron expulsados de su hermoso hogar. Fue entonces cuando el gran amor de Dios se nos expresó en un don, el de su amado Hijo. Si nuestros primeros padres no hubieran aceptado el don, hoy la raza humana estaría en la aflicción más desesperada. Pero cuán alegremente aclamaron la promesa del Mesías. Es el privilegio de todos aceptar a este Salvador, llegar a ser hijos de Dios, miembros de la familia real y sentarse al fin a la mano derecha de Dios. ¡Qué amor, qué maravilloso amor es este! Juan nos exhorta a contemplarlo: “Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios”. 1 Juan 3:1. A pesar de que sobre la tierra fue pronunciada la maldición de que produciría espinas y cardos, hay una flor en el cardo. En el mundo no todo es tristeza y desgracia. El gran libro de la naturaleza de Dios está abierto para nuestro estudio, y de él debemos obtener más excelsas ideas de su grandeza y amor y gloria insuperables.—The Review and Herald, 27 de octubre de 1885.

Reflejemos a Jesús


Aun pequeños eslabones pueden unir un alma con el cielo, 10 de agosto https://ift.tt/FofuQvA Porque así nos ha mandado el Señor, diciendo: Te he puesto para luz de los gentiles, a fin de que seas para salvación hasta lo último de la tierra. Hechos 13:47. Muchos cristianos están poniendo sobre sus cimientos madera, heno y hojarasca, que el fuego del día final consumirá. Están ocupados en tareas que cansan, tareas que ocupan horas de oro, pero que no son las tareas que necesitan hacerse. Su tiempo está ocupado y sus energías se agotan con lo que no producirá resultados preciosos ni en esta vida ni en la futura vida inmortal. ¡Qué diferencia se notará cuando la obra espiritual ocupe la mente, cuando los talentos se pongan al servicio de Jesús! La luz que El nos ha dado brillará entonces con rayos directos y concentrados sobre otros. Todo lo que hagamos por Jesús nos permitirá gozar más de esta vida. ¡Oh, que todos pudieran ver, como yo lo he visto, el gozo de los que han trabajado hasta el máximo de sus capacidades, con humildad y mansedumbre, para ayudar a las almas a venir a Jesús! ¡Oh, qué gozo sentirán los obreros cuando las almas salvadas por su intermedio expresen su gratitud en las mansiones celestiales! Aunque Cristo será glorificado como el único Redentor, habrá una superabundancia de gratitud de los salvados hacia los instrumentos humanos empleados en su salvación. Su gratitud a los que los rescataron encontrará expresión en palabras tales como: “Estaba en un camino que deshonraba y ofendía al Redentor; tú me manifestaste amor por mi alma y me abriste la Palabra de Dios. Yo estaba al borde de la ruina; tus oraciones, tus emocionadas súplicas, tu ferviente interés, atrajeron mi atención. Pensé que debías tener la verdad o no hubieras estado tan preocupado por la salvación de los demás. Leí la Palabra de Dios por mí mismo y descubrí que lo que me decías era la verdad. Estoy salvado y alabaré a mi Redentor por su incomparable misericordia y amor perdonador”. Los que piensan que sólo pueden hacer poco debieran aprovechar cada oportunidad de hacer ese poco. Puede ser el menor eslabón de una larguísima cadena. Separado de otras influencias, puede parecer de poco valor; pero en la gran cadena divina de circunstancias puede ser el eslabón que conecte el alma con el cielo. Todos pueden hacer algo si quieren; pero demasiado a menudo el egoísmo les impide hacer lo que podrían, hasta que las almas que hubieran podido salvarse están fuera del alcance del esfuerzo humano. Queridos hermanos y hermanas, ustedes necesitan iluminación divina. Cuando tengan la íntima conexión con el Redentor del mundo que deberían tener, serán conducidos a hacer esfuerzos personales, decididos y oportunos para salvar a sus semejantes. El futuro del pueblo de Dios está en el presente.—The Signs of the Times, 28 de enero de 1886.

El Cristo Triunfante


Jesús se interesa por nuestros problemas y perplejidades, 10 de agosto https://ift.tt/wMbpAju “Cuando el maestresala probó el agua hecha vino, sin saber él de dónde era, aunque lo sabían los sirvientes que habían sacado el agua, llamó al esposo, y le dijo: Todo hombre sirve primero el buen vino, y cuando ya han bebido mucho, entonces el inferior; mas tú has reservado el buen vino hasta ahora”. Juan 2:9, 10. La gozosa festividad de un casamiento judío era precedida por solemnes ceremonias religiosas. En preparación para su nueva relación, los contrayentes debían realizar ciertos ritos de purificación y de confesión de sus pecados. La parte más interesante de la ceremonia tenía lugar por la noche cuando el novio acudía al encuentro de la novia a fin de buscarla y llevarla a su hogar. En la casa de la novia un grupo de huéspedes aguardaba la llegada del novio. Cuando éste se acercaba, se escuchaba la exclamación: “He aquí el novio; salid a recibirle”. Entonces la novia, ataviada de blanco, con su frente circuida de flores, recibía al novio y, acompañada por los invitados, salían de la casa de su padre. Iluminada por la luz de las antorchas, la festiva procesión, desplegando fausto y alegría, con cánticos y música, se dirigía lentamente hasta la casa del novio donde se ofrecía una fiesta para los invitados. Durante la fiesta se proporcionaban los mejores alimentos. Se utilizaba como bebida el vino sin fermentar. Era costumbre de ese tiempo prolongar la festividad matrimonial por varios días. En esta ocasión, antes de la culminación de la fiesta, descubrieron que las reservas de vino no habían sido suficientes. Cuando se solicitó más vino, la madre de Jesús, considerando que debía hacer algo para aliviar la embarazosa circunstancia, acudió a él y le dijo: “No tienen vino”... La activa participación que tomó María en la festividad, indicaba que ella no era sólo una invitada, sino familiar de uno de los contrayentes. Como alguien que tiene autoridad, les dijo a los que servían: “Haced todo lo que os dijere”... Jesús entones les dijo: “Llenad estas tinajas de agua. Y las llenaron hasta arriba. Entonces les dijo: Sacad ahora, y llevadlo al maestresala... Y se lo llevaron”. La acción de Cristo en esta ocasión habría de ser recordada por todas las edades, para que se viese que Cristo no fracasa ni siquiera ante circunstancias tan inesperadas como la que se produjo en esta ocasión. Sin embargo, él nunca obró un milagro en beneficio propio. Unos pocos días antes de este episodio, había rehusado convertir una piedra en pan, como le sugería Satanás, para satisfacer su propia hambre.—Manuscrito 126, 1903.

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