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Confianza en tiempo de aflicción

Confianza en tiempo de aflicción, 24 de abril
Como de meollo y de grosura será saciada mi alma, y con labios de júbilo te alabará mi boca, cuando me acuerde de ti en mi lecho, cuando medite en ti en las vigilias de la noche. Salmos 63:5, 6.{ELC 123.1}
* He pasado muchas horas de insomnio y de dolor, pero se me han presentado las preciosas promesas de Dios, muy frescas y con poder vivificante para mi mente. El querido Salvador ha estado muy cerca de mí, y me agrada meditar en el amor de Jesús. Su tierna compasión y las lecciones que dio a sus discípulos llegan a ser claras y tan llenas de significado que son el alimento del alma como maná celestial... Cuando el Señor ve oportuno decir: “Estate aquí acostado pacientemente y reflexiona”, y cuando el Espíritu Santo trae muchas cosas a mi memoria, preciosas más de lo que puede expresarse, no veo qué razón tengo para quejarme... Recordé los versos que han sido un consuelo para mí muchas veces en mi aflicción:{ELC 123.2}
“No puedo ver un paso adelante al comenzar un nuevo año;
pero Dios me cuidó en el pasado, él me mostrará el futuro,
y lo que a lo lejos parece oscuro quizá brille de cerca.
“Bendita y confiada ignorancia: es mejor no saber;
me sostiene en los poderosos brazos que no me dejarán
y susurra a mi triste alma que descanse en el pecho
amoroso.
“Así sigo, sin saber, ni quisiera saber si pudiera.
Prefiero en lo negro ir con Dios que solo en la luz;
caminaría por fe con él, antes que solo por vista.
“Mi corazón retrocede ante la prueba que pueda haber
en el futuro,
pero no tengo dolor que el amado Señor no haya permitido.
Así que rechazo las lágrimas susurrando: Él sabe”.{ELC 123.3}
Manuscrito 40, 1892.
https://egwwritings.org/?ref=es_ELC.123

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Apocalipsis 14:6-12
6 Vi volar por en medio del cielo a otro ángel, que tenía el evangelio eterno para predicarlo a los moradores de la tierra, a toda nación, tribu, lengua y pueblo,
7 diciendo a gran voz: Temed a Dios, y dadle gloria, porque la hora de su juicio ha llegado; y adorad a aquel que hizo el cielo y la tierra, el mar y las fuentes de las aguas.
8 Otro ángel le siguió, diciendo: Ha caído, ha caído Babilonia, la gran ciudad, porque ha hecho beber a todas las naciones del vino del furor de su fornicación.
9 Y el tercer ángel los siguió, diciendo a gran voz: Si alguno adora a la bestia y a su imagen, y recibe la marca en su frente o en su mano,
10 él también beberá del vino de la ira de Dios, que ha sido vaciado puro en el cáliz de su ira; y será atormentado con fuego y azufre delante de los santos ángeles y del Cordero;
11 y el humo de su tormento sube por los siglos de los siglos. Y no tienen reposo de día ni de noche los que adoran a la bestia y a su imagen, ni nadie que reciba la marca de su nombre.
12 Aquí está la paciencia de los santos, los que guardan los mandamientos de Dios y la fe de Jesús.

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