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“Participantes de la naturaleza divina” 22 de febrero

“Participantes de la naturaleza divina” 22 de febrero
Por medio de las cuales nos ha dado preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas llegaseis a ser participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia. 2 Pedro 1:4{ELC 61.1}
“Participantes de la naturaleza divina”. ¿Es esto posible? Por nosotros mismos no podemos hacer ninguna cosa buena. ¿Cómo, pues, podemos ser participantes de la naturaleza divina? Acudiendo a Cristo así como somos, necesitados, impotentes, dependientes. El murió para hacer posible que participáramos de la naturaleza divina. Llevó la humanidad sobre sí para poder alcanzar la humanidad. Con la áurea cadena de su incomparable amor nos ha ligado al trono de Dios. Debemos tener poder para vencer como él venció. {ELC 61.2}
A todos da la invitación: “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga”. Mateo 11:28-30{ELC 61.3}
Tenemos una parte que realizar en esta obra. Que nadie piense que los hombres y mujeres van a ser llevados al cielo sin estar empeñados en la lucha aquí abajo. Tenemos una batalla que pelear, una victoria que ganar. Dios nos dice: “Ocupaos en vuestra salvación”. ¿Cómo? “Con temor y temblor, porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad”. Filipenses 2:12, 13. Dios trabaja y el hombre trabaja. Debemos cooperar con Dios. Así solamente podemos ser participantes de la naturaleza divina... {ELC 61.4}
Dios nos pide que vivamos sólo un día a la vez. No necesitáis mirar una semana o un mes más adelante. Haced hoy lo mejor que podáis. Hoy hablad y actuad de una manera que honre a Dios. La promesa es: “Como tus días serán tus fuerzas”. Deuteronomio 33:25.—The Review and Herald, 14 de abril de 1904{ELC 61.5}

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