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A Fin de Conocerle

La vida no es un juego, 28 de marzo https://ift.tt/EP9kmbZ De manera que cada uno de nosotros dará a Dios cuenta de sí. Romanos 14:12. Todos nosotros, como seres bendecidos por Dios con facultades de razonamiento, inteligencia y juicio, deberíamos reconocer nuestra responsabilidad ante Dios. La vida que nos ha dado es una responsabilidad sagrada, y ningún momento de ella ha de ser considerado livianamente, pues hemos de encontrarlo nuevamente en el registro del juicio. Nuestras vidas están tan ciertamente trazadas en los libros del cielo como una fotografía en la placa del fotógrafo. No solo se nos hace responsables por lo que hacemos, sino por lo que hemos dejado sin hacer... Es el amor a la comodidad egoísta, el amor al placer, vuestro amor propio, exaltación propia, lo que impide que aprendáis las preciosas lecciones de la vida en la escuela de Cristo. El deber del cristiano es no permitir que lo modelen el ambiente y las circunstancias, sino vivir por encima de los factores que lo rodean formando su carácter de acuerdo con el Modelo divino. Ha de ser fiel en cualquier lugar donde se encuentre. Ha de hacer su deber con fidelidad aprovechando las oportunidades que Dios le da, aprovechando al máximo sus talentos... Si moráis en Cristo, aprendiendo de su escuela, no seréis rudos, faltos de honradez o desleales. La cruz de Cristo corta de raíz todas las pasiones y prácticas que no son santas. Cualquiera sea la naturaleza de vuestro trabajo, llevaréis a él los principios de Cristo y os identificaréis con la tarea entregada a vuestras manos. Vuestro interés será el de vuestro empleador. Si se os paga por vuestro tiempo, comprenderéis que el tiempo para trabajar no es vuestro, sino que pertenece al que os paga. Si sois descuidados y despilfarradores, malgastando material, derrochando tiempo, fallando en ser laboriosos y diligentes, se os registra en los libros del cielo como siervos infieles.—The Review and Herald, 22 de septiembre de 1891.
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