![]() | Echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros. 1 Pedro 5:7. |
Las penas, la ansiedad, el descontento, el remordimiento, el sentimiento de culpabilidad y la desconfianza, menoscaban las fuerzas vitales, y llevan al decaimiento y a la muerte.—El Ministerio de Curación, 185. {EJ 250.2}
Este sentimiento de culpabilidad debe dejarse al pie de la cruz del Calvario. Este sentimiento de pecaminosidad ha envenenado las fuentes de la vida y de la felicidad verdadera. Ahora Jesús dice: “Colóquenlo todo sobre mí; yo llevaré el pecado de ustedes; les daré paz; no sigan destruyendo su respeto propio, porque yo los he comprado al precio de mi propia sangre.” Me pertenecen; yo fortaleceré su voluntad debilitada y eliminaré el remordimiento que sienten por su pecado. {EJ 250.3}
Ahora vuelvan con corazón agradecido, temblando de inseguridad, pero aférrense de la esperanza que les ha sido propuesta. Dios acepta el corazón quebrantado y contrito. Les ofrece un perdón gratuito. Les ofrece adoptarlos en el seno de su familia, y fortalecer su debilidad por medio de su gracia; luego el amado Jesús los guiará paso a paso si tan sólo desean colocar su mano en la suya y permitirle que él los guíe. {EJ 250.4}
Satanás se esfuerza por alejar nuestras mentes del poderoso Ayudador, para inducirnos a cavilar acerca de la degeneración de nuestra alma. Pero aunque Jesús conoce la culpa del pasado, nos habla de perdón; y no podemos deshonrarlo dudando de su amor... {EJ 250.5}
Si usted siente que es el peor de los pecadores, Cristo es exactamente lo que necesita: el más grande Salvador. Levante su cabeza y deje de mirarse a usted mismo, retire la vista de su pecado, y contemple al Salvador levantado; mire más allá de la mordedura venenosa de la serpiente y vea al Cordero de Dios que quita el pecado del mundo. {EJ 250.6}
El ha llevado la carga de nuestra culpa. El quitará el peso de nuestros hombros cansados. Es él quien nos dará descanso. También llevará nuestra carga de preocupaciones y tristezas. Nos invita a depositar todos nuestros cuidados sobre él, porque nos lleva sobre su corazón.—Mind, Character, and Personality 2:451-452. {EJ 250.7}
Cuando se recibe el Evangelio en su pureza y con todo su poder, es un remedio para las enfermedades originadas por el pecado. Sale el Sol de justicia, “trayendo salud eterna en sus alas”. Malaquías 4:2... {EJ 250.8}
El amor que Cristo infunde en todo nuestro ser es un poder vivificante. Da salud a cada una de las partes vitales: el cerebro, el corazón y los nervios. Por su medio las energías más potentes de nuestro ser despiertan y entran en actividad. Libra al alma de culpa y tristeza, de la ansiedad y congoja que agotan las fuerzas de la vida. Con él vienen la serenidad y la calma. Implanta en el alma un gozo que nada en la tierra puede destruir: el gozo que hay en el Espíritu Santo, un gozo que da salud y vida.—El Ministerio de Curación, 78. {EJ 250.9}

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