![]() | Ninguno tenga en poco tu juventud; pero sé ejemplo de los fieles en palabra, en conversación, en caridad, en espíritu, en fe, en limpieza. 1 Timoteo 4:12. |
¡Cuánto depende del período de la infancia y de la juventud! Dios desea que aprovechéis este tiempo, queridos jóvenes, preparándoos para la obra. Si necesitáis una educación, poneos al trabajo decididos a obtenerla. No esperéis una oportunidad; hacedla vosotros mismos. Entrad por el primer pequeño camino que se abra delante de vosotros. Sed cabales y fieles en cualquier cosa que tengáis a mano, no importa cuán pequeña sea. {NEV 263.2}
Algunos de nuestros jóvenes son tan vacilantes que no realizan nada por sí mismos; su vida a menudo se malgasta antes de que decidan lo que van a hacer y lo que llegarán a ser. Entierran sus talentos debajo de una masa de escoria. A estos quiero decirles: Practicad la economía. No gastéis vuestros medios para la complacencia del apetito o para buscar el placer. Haced una impresión en el mundo. Mantened delante de vosotros el objeto de llegar a ser tan útiles y eficientes como Dios quiere que seáis. A medida que aprovechéis el conocimiento que obtenéis podréis adquirir mayor conocimiento. La aplicación a vuestros libros y al trabajo manual útil, combinados con una ferviente devoción cristiana y lealtad a Dios, harán de vosotros hombres y mujeres en el más elevado sentido. La verdadera devoción a Dios, combinada con el estudio de la ciencia, proporcionará a los jóvenes una educación que los hará suaves y humildes amadores de Dios, llenos de misericordia y de buenos frutos, sin parcialidad y sin hipocresía. Dios puede utilizar a tales almas, fragantes con amor a Dios y a sus semejantes, como vasos para su honor.—The Youth’s Instructor, 24 de junio de 1897. {NEV 263.3}
Jesús murió, queridos jóvenes, no para salvaros en vuestros pecados, sino de vuestros pecados. El quiere que sigáis el ejemplo que él os ha puesto delante—negaros a vosotros mismos, tomar vuestra cruz diariamente y seguirlo. El pide vuestro servicio, los afectos mejores y más santos de vuestros corazones. Si andáis en obediencia a su voluntad, aprendiendo gozosa y diligentemente las lecciones de su providencia, finalmente él os dirá: “Hijo, ven más arriba, a las mansiones celestiales que yo he preparado para ti”.—The Youth’s Instructor, 15 de julio de 1897. {NEV 263.4}

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