![]() | En lo que requiere diligencia, no perezosos; fervientes en espíritu, sirviendo al Señor. Romanos 12:11. |
El talento del tiempo es precioso. Cada día nos es dado en depósito y Dios nos llamará para rendir cuenta de nuestro uso de él. Ha de ser usado para la gloria de Dios, y si queremos prolongar nuestras vidas, si queremos obtener la vida que se mide con la vida de Dios, debemos dar a la mente alimento puro. No se ha de desperdiciar el tiempo que podría ser usado para una buena causa. {RJ 278.2}
Jesús es nuestra piedra de toque espiritual. El revela al Padre. No se ha de dar como alimento al cerebro nada que presente a la mente algo que empañe u obnubile la Palabra de Dios. No se ha de mostrar una descuidada despreocupación acerca del cultivo del terreno del corazón.—Manuscrito 15, de 1898. {RJ 278.3}
Del debido aprovechamiento de nuestro tiempo depende nuestro éxito en la adquisición de conocimiento y cultura mental. El cultivo del intelecto no ha de ser impedido por la pobreza, el origen humilde o las condiciones desfavorables. Pero atesórense los momentos. Unos pocos momentos aquí y unos pocos allí, que podrían desperdiciarse en charlas sin objeto; las horas de la mañana tan a menudo desperdiciadas en la cama; el tiempo que pasamos viajando en los tranvías o el tren, o esperando en la estación; los momentos que pasamos en espera de la comida, o de quienes llegan tarde a una cita; si se tuviera un libro en la mano y se aprovecharan estos fragmentos de tiempo en estudiar, leer o en pensar cuidadosamente, ¡cuánto podría realizarse! Un propósito resuelto, un trabajo persistente y la cuidadosa economía del tiempo capacitarán a los hombres para adquirir los conocimientos y la disciplina que los calificarán para casi cualquier posición de influencia y utilidad. {RJ 278.4}
Es deber de todo cristiano adquirir hábitos de orden, minuciosidad y prontitud... Decidan cuánto tiempo se requiere para hacer una tarea determinada, y entonces dedíquese todo esfuerzo a terminar el trabajo en ese tiempo. El ejercicio de la voluntad hará más diestras las manos.—Palabras de Vida del Gran Maestro, 278, 279. {RJ 278.5}
Malgastar el tiempo y despreciar nuestra inteligencia resulta pecaminoso. Perdemos todo momento que dedicamos a nuestros intereses egoístas. Si supiéramos apreciar cada momento y dedicarlo a cosas buenas, tendríamos tiempo para hacer todo lo que necesitamos hacer para nosotros mismos o para los demás. Al desembolsar dinero, al hacer uso del tiempo, de las fuerzas y oportunidades, mire todo cristiano a Dios y pídale que lo dirija.—El Ministerio de Curación, 159. {RJ 278.6}
Dios concede a los hombres el don del tiempo con el propósito de que lo glorifiquen.—Consejos para los Maestros Padres y Alumnos acerca de la Educación Cristiana, 338, 339. {RJ 278.7}

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