![]() | [El amor] no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. 1 Corintios 13:5-7. |
Los cristianos agradables, bondadosos y bien educados tendrán influencia en favor de Dios y de su verdad; no puede ser de otra manera. La luz que viene del cielo difundirá sus rayos mediante ellos sobre el sendero de los demás, llevándolos a exclamar: “Bienaventurado el hombre que tiene en ti sus fuerzas”. Salmos 84:5. {RJ 298.2}
Las palabras que hablamos, nuestra conducta diaria, son los frutos que crecen en el árbol. Si el fruto es agrio y de mal sabor, las raicillas del árbol no están extrayendo los nutrientes de una fuente pura. Si nuestros caracteres son mansos y humildes, si nuestros afectos están en armonía con nuestro Salvador, mostraremos que nuestra vida está escondida con Cristo en Dios, y dejaremos una huella luminosa. Nuestra vida estará en contraste tan notable con los incrédulos, que nuestros asociados descubrirán que hemos estado con Jesús y hemos aprendido de El. {RJ 298.3}
El verdadero cristiano no necesita transformarse en un ermitaño; pero aunque necesariamente se relacionará con el mundo, no será del mundo. Debe cultivarse la cortesía cristiana y ponérsela en práctica cada día. Esa palabra hiriente debiera quedar sin ser pronunciada; esa negligencia egoísta de la felicidad de los demás debiera dar lugar a la simpatía reflexiva. La verdadera cortesía, mezclada con la verdad y la justicia, harán que la vida no sólo sea útil sino hermosa y fragante con amor y buenas obras... {RJ 298.4}
La virtud, la honestidad, la bondad y la integridad fiel producirán caracteres nobles; los que posean estas características ganarán estima, aun de los incrédulos, y su influencia en la iglesia será muy preciosa. Se requiere que seamos rectos en los asuntos de importancia; pero la fidelidad en las cosas pequeñas nos preparará para posiciones más elevadas de confianza. {RJ 298.5}
En muchos hay una gran falta de verdadera cortesía. Mucho se dice de los progresos que se han hecho desde los días de los patriarcas; pero los que vivieron en aquel tiempo podían jactarse de un estado más elevado de refinamiento y de modales más verdaderamente corteses que los que posee el pueblo de este tiempo que se jacta de su ilustración. La integridad, la justicia y la bondad cristiana, mezcladas, producen una combinación hermosa. La cortesía es una de las gracias del Espíritu. Es un atributo celestial. {RJ 298.6}
Los ángeles nunca se dejan vencer por la pasión, nunca tienen envidia, o son celosos o egoístas. Ninguna palabra dura o hiriente escapa de sus labios. Y si hemos de ser compañeros de los ángeles, también debemos ser refinados y corteses... Un cristiano cultivará la caridad que no es provocada con facilidad, que es sufrida y paciente, que espera todas las cosas, y soporta todo.—The Signs of the Times, 11 de noviembre de 1886. {RJ 298.7}

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