La Maravillosa Gracia de Dios
![]() | Gracia y paz sean a vosotros, de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo. Colosenses 1:2. {MGD 320.1} |
Cristo es el “Príncipe de paz”, y su misión es devolver al cielo y a la tierra la paz destruida por el pecado. “Justificados pues por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo”. Romanos 5:1. Quien consienta en renunciar al pecado y abra el corazón al amor de Cristo, participará de esta paz celestial. {MGD 320.2}
No hay otro fundamento para la paz. La gracia de Cristo, aceptada en el corazón, vence la enemistad, apacigua la lucha y llena el alma de amor. El que está en armonía con Dios y con su prójimo no sabrá lo que es la desdicha. No habrá envidia en su corazón ni su imaginación albergará el mal; allí no podrá existir el odio. El corazón que está de acuerdo con Dios participa de la paz del cielo y esparcirá a su alrededor una influencia bendita. El espíritu de paz se asentará como rocío sobre los corazones cansados y turbados por la lucha del mundo. {MGD 320.3}
Los seguidores de Cristo son enviados al mundo con el mensaje de paz. Quienquiera que revela el amor de Cristo por la influencia inconsciente y quieta de una vida santa; quienquiera que incita, por palabra o por hechos, a los demás a renunciar al pecado y entregarse a Dios, es un pacificador... {MGD 320.4}
El espíritu de paz es prueba de su relación con el cielo. El dulce sabor de Cristo los envuelve. La fragancia de la vida y belleza del carácter revelan al mundo que son hijos de Dios. Sus semejantes reconocen que han estado con Jesús.—El Discurso Maestro de Jesucristo, 30. {MGD 320.5}
La gracia de Cristo debe ser entretejida con todo aspecto del carácter... El diario crecimiento en la vida de Cristo crea en el alma un cielo de paz; en una vida tal continuamente hay fruto... En las vidas de aquellos que han sido rescatados por la sangre de Cristo, constantemente aparecerá la abnegación. Se verán la bondad y la justicia. La tranquila experiencia interior llenará la vida de bondad, fe, mansedumbre y paciencia. Esta debe ser nuestra experiencia diaria. Debemos formar caracteres libres de pecado, caracteres hechos justos en la gracia de Cristo y por medio de ella.—Counsels on Health, 633, 634. {MGD 320.6}

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