Los primeros pasos hacia la justificación

Los primeros pasos hacia la justificación
A éste a Dios ensalzado con su diestra, por Príncipe y Salvador, para dar a Israel arrepentimiento y remisión de pecados. Hechos 5:31.{FV 112.1}
“Muchos están confundidos acerca de lo que constituyen los primeros pasos en la obra de la salvación. Creen que el arrepentimiento es una obra que el pecador debe realizar por sí mismo a fin de poder acudir a Cristo. Creen que el pecador debe ponerse en condición de obtener la bendición de la gracia de Dios. Pero, si bien es verdad que el arrepentimiento debe preceder al perdón, porque sólo un corazón contrito y quebrantado es aceptable ante Dios, es verdad también que el pecador no puede llegar por sí mismo al arrepentimiento o prepararse para acudir a Cristo.... El primer paso hacia Cristo, es dado por obra del Espíritu de Dios; a medida que el hombre responde a ese llamado, avanza hacia Cristo a fin de poder arrepentirse.... Cuando Pedro compareció ante los sacerdotes y saduceos, presentó claramente el hecho de que el arrepentimiento es un don de Dios. Hablando de Cristo, declaró: ‘A éste a Dios ensalzado con su diestra por Príncipe y Salvador, para dar a Israel arrepentimiento y remisión de pecados.’ El arrepentimiento es un don de Dios tanto como lo son el perdón y la justificación, y no puede experimentarse a menos que el alma lo reciba de Cristo. Somos atraídos a Cristo en virtud de su gracia y poder. La gracia de la contrición viene de él y de él procede también la justificación.”—Selected Messages 1:390, 391.{FV 112.2}
“Quien desee experimentar un verdadero arrepentimiento, ¿qué debe hacer? Debe acudir a Jesús tal cual es y sin demora.”—Ibid. 393.{FV 112.3}
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Apocalipsis 14:6-12
6 Vi volar por en medio del cielo a otro ángel, que tenía el evangelio eterno para predicarlo a los moradores de la tierra, a toda nación, tribu, lengua y pueblo,
7 diciendo a gran voz: Temed a Dios, y dadle gloria, porque la hora de su juicio ha llegado; y adorad a aquel que hizo el cielo y la tierra, el mar y las fuentes de las aguas.
8 Otro ángel le siguió, diciendo: Ha caído, ha caído Babilonia, la gran ciudad, porque ha hecho beber a todas las naciones del vino del furor de su fornicación.
9 Y el tercer ángel los siguió, diciendo a gran voz: Si alguno adora a la bestia y a su imagen, y recibe la marca en su frente o en su mano,
10 él también beberá del vino de la ira de Dios, que ha sido vaciado puro en el cáliz de su ira; y será atormentado con fuego y azufre delante de los santos ángeles y del Cordero;
11 y el humo de su tormento sube por los siglos de los siglos. Y no tienen reposo de día ni de noche los que adoran a la bestia y a su imagen, ni nadie que reciba la marca de su nombre.
12 Aquí está la paciencia de los santos, los que guardan los mandamientos de Dios y la fe de Jesús.

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