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A Fin de Conocerle


Cristo es nuestro mensaje, 29 de noviembre https://ift.tt/3p76oXT Pues me propuse no saber entre vosotros cosa alguna sino a Jesucristo, y a éste crucificado. 1 Corintios 2:2. Lo principal de nuestro mensaje debe consistir en la misión y la vida de Jesucristo. Espaciémonos en la humillación, la abnegación, la humildad y la mansedumbre de Cristo, para que los corazones orgullosos y egoístas vean la diferencia entre ellos y el Modelo, y se humillen... Describid, si el lenguaje humano puede hacerlo, la humillación del Hijo de Dios, y no penséis que habéis alcanzado la cúspide cuando lo veis cambiando el trono de luz y gloria que compartía con el Padre, por la humanidad. Vino del cielo a la tierra; y mientras estuvo en la tierra, soportó la maldición de Dios como garantía de la humanidad caída. No lo obligaron a hacerlo. El eligió soportar la ira de Dios en la que había incurrido el hombre por su desobediencia a la ley divina. Eligió soportar las crueles burlas, los escarnios, los azotes y la crucifixión, y “Haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz”. Filipenses 2:8... Cristo no era insensible a la ignominia y la desgracia. Experimentó todo amargamente. Lo sintió más profunda y agudamente que lo que nosotros podemos sentir el sufrimiento, porque su naturaleza era más exaltada, pura y santa que la de la humanidad pecadora por quien sufría. Era la Majestad del cielo, era igual al Padre, era el Comandante de las huestes angélicas, y, sin embargo, murió por el hombre sufriendo una muerte que más que ninguna otra era considerada ignominiosa. Ojalá que los enaltecidos corazones de los hombres comprendieran esto. Ojalá que comprendieran el significado de la redención, y procuraran aprender la humildad de Jesús... Los dones del que era poderoso en el cielo y en la tierra están al alcance de los hijos de Dios. Dones preciosísimos que recibimos mediante el costoso sacrificio de la sangre del Redentor; dones que satisfarán el anhelo más profundo del corazón.—The Review and Herald, 11 de septiembre de 1888.

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El Mensaje de los Tres Ángeles

Apocalipsis 14:6-12
6 Vi volar por en medio del cielo a otro ángel, que tenía el evangelio eterno para predicarlo a los moradores de la tierra, a toda nación, tribu, lengua y pueblo,
7 diciendo a gran voz: Temed a Dios, y dadle gloria, porque la hora de su juicio ha llegado; y adorad a aquel que hizo el cielo y la tierra, el mar y las fuentes de las aguas.
8 Otro ángel le siguió, diciendo: Ha caído, ha caído Babilonia, la gran ciudad, porque ha hecho beber a todas las naciones del vino del furor de su fornicación.
9 Y el tercer ángel los siguió, diciendo a gran voz: Si alguno adora a la bestia y a su imagen, y recibe la marca en su frente o en su mano,
10 él también beberá del vino de la ira de Dios, que ha sido vaciado puro en el cáliz de su ira; y será atormentado con fuego y azufre delante de los santos ángeles y del Cordero;
11 y el humo de su tormento sube por los siglos de los siglos. Y no tienen reposo de día ni de noche los que adoran a la bestia y a su imagen, ni nadie que reciba la marca de su nombre.
12 Aquí está la paciencia de los santos, los que guardan los mandamientos de Dios y la fe de Jesús.

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