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Todo hombre nuestro prójimo, 9 de noviembre

 Todo hombre nuestro prójimo, 9 de noviembre

A mí, que soy menos que el más pequeño de todos los santos, me fue dada esta gracia de anunciar entre los gentiles el Evangelio de las inescrutables riquezas de Cristo. Efesios 3:8.En los corazones de la mayoría de los hombres existe poco respeto hacia la verdad y la justicia. La incredulidad en Dios y en su Palabra se manifiesta por doquiera... Mientras prevalecen tales condiciones en el mundo, no hemos de encerrarnos en nuestros hogares, y pensar que todo lo que se requiere de nosotros es un asentimiento a la verdad. Cristo se dio a sí mismo como sacrificio por los pecados del mundo... Si poseéis las riquezas de la gracia de Cristo en vuestro corazón, no os aferraréis a ellas mientras la salvación de las almas dependa del conocimiento del camino de la salvación que podéis proporcionar. Quizá estas almas no vengan a vosotros y os confíen los anhelos de su corazón, pero muchas están hambrientas, insatisfechas; y Cristo murió para que pudieran poseer las riquezas de su gracia. ¿Qué haréis para que esas almas puedan compartir las bendiciones que disfrutáis?—The Review and Herald, 6 de enero de 1910.

¿Estáis buscando relacionaros con los que necesitan vuestra ayuda? ¿Estáis usando vuestras oportunidades y ventajas y medios en la ganancia de almas para Cristo? Podéis decir: No soy ministro y por lo tanto no puedo predicar la verdad. Tal vez no seáis ministro en el sentido comúnmente aceptado de la palabra. Tal vez nunca seáis llamados al púlpito. No obstante podéis ser un ministro de Cristo. Si estuviereis atentos a las oportunidades que se os presentan para hablar una palabra a esta alma y a aquélla, Dios hablaría por vuestro intermedio para ganar corazones para él (Ibid.).

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El Mensaje de los Tres Ángeles

Apocalipsis 14:6-12
6 Vi volar por en medio del cielo a otro ángel, que tenía el evangelio eterno para predicarlo a los moradores de la tierra, a toda nación, tribu, lengua y pueblo,
7 diciendo a gran voz: Temed a Dios, y dadle gloria, porque la hora de su juicio ha llegado; y adorad a aquel que hizo el cielo y la tierra, el mar y las fuentes de las aguas.
8 Otro ángel le siguió, diciendo: Ha caído, ha caído Babilonia, la gran ciudad, porque ha hecho beber a todas las naciones del vino del furor de su fornicación.
9 Y el tercer ángel los siguió, diciendo a gran voz: Si alguno adora a la bestia y a su imagen, y recibe la marca en su frente o en su mano,
10 él también beberá del vino de la ira de Dios, que ha sido vaciado puro en el cáliz de su ira; y será atormentado con fuego y azufre delante de los santos ángeles y del Cordero;
11 y el humo de su tormento sube por los siglos de los siglos. Y no tienen reposo de día ni de noche los que adoran a la bestia y a su imagen, ni nadie que reciba la marca de su nombre.
12 Aquí está la paciencia de los santos, los que guardan los mandamientos de Dios y la fe de Jesús.

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