![]() | Vestíos, pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañable misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia; soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros si alguno tuviere queja contra otro. Colosenses 3:12-13. |
El amor “no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad”. La persona cuyo corazón está inundado de amor se entristece a causa de los errores y de las debilidades de los demás; pero cuando triunfa la verdad, cuando se disipa la nube que ensombrecía el buen nombre de otro, o cuando se confiesan los pecados y se corrigen las equivocaciones, se regocija... {EJ 307.2}
El amor no solamente soporta las faltas de los demás, sino que se somete alegremente a cualquier sufrimiento o inconveniente que tal condescendencia pudiera hacer necesario. Tal amor “nunca deja de ser”. Jamás puede perder su valor; es el atributo del cielo. Su poseedor lo introducirá como un precioso tesoro a través de los portales de la ciudad de Dios. {EJ 307.3}
El fruto del Espíritu es amor, gozo y paz. La lucha y la discordia no son sino la obra de Satanás y el fruto del pecado. Si como pueblo alguna vez hemos de disfrutar de paz y amor, debemos colocar nuestros pecados a un lado; necesitamos ponernos en armonía con Dios y así también estaremos en armonía unos con otros. Que cada uno se pregunte: ¿Poseo yo la gracia del amor? ¿He aprendido a sufrir con paciencia y a ser bondadoso? Sin este atributo celestial, los talentos, el conocimiento y la elocuencia serán atributos tan desprovistos de significado como un metal que resuena o un címbalo que retiñe. ¡Qué lástima que este precioso tesoro sea considerado con tanta liviandad y tan poco aprecio por muchos de los que profesan la fe!... {EJ 307.4}
Dios requiere mucho más de sus seguidores de lo que muchos pueden darse cuenta... Debemos aceptar la Biblia al pie de la letra y creer que cuando el Señor dice algo lo dice en serio. El nunca nos pide nada para cuyo cumplimiento no esté dispuesto a concedernos su gracia. Si fracasamos en alcanzar la norma establecida delante de nosotros en su Palabra, no podremos presentar ni una excusa en el día de Dios. {EJ 307.5}
El apóstol nos amonesta: “El amor sea sin fingimiento. Aborreced lo malo, seguid lo bueno. Amaos los unos a los otros con amor fraternal; en cuanto a honra, prefiriéndoos los unos a los otros”. Romanos 12:9-10. Pablo desea que distingamos entre el amor puro y altruista, motivado por el espíritu de Cristo, y aquella pretensión vacía y engañosa que el mundo llama amor y en la cual tanto abunda. Esta falsificación baja ha hecho errar a muchas almas. El estar de acuerdo con el transgresor en lugar de mostrarle fielmente sus errores, tiende a anular la distinción entre el bien y el mal. Tal curso de acción nunca se origina en una amistad real. El espíritu que lo promueve habita únicamente en el corazón carnal. Aunque el cristiano será siempre bondadoso, compasivo y perdonador, nunca sentirá ninguna clase de armonía con el pecado. Aborrecerá el mal y se aferrará a lo bueno al costo de su relación o amistad con los impíos. El espíritu de Cristo nos inducirá a odiar el pecado, en tanto que estaremos dispuestos a realizar cualquier sacrificio para salvar al pecador.—Testimonies for the Church 5:169-170. {EJ 307.6}

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