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Su majestad y grandeza


Su majestad y grandeza, 2 de febrero

Tuya es, oh Jehová, la magnificencia, y el poder, y la gloria, la victoria, y el honor; porque todas las cosas que están en los cielos y en la tierra son tuyas. Tuyo, oh Jehová, es el reino, y la altura sobre todos los que están por cabeza. 1 Crónicas 29:11. FV 41.1
“Dios es nuestro Padre, que nos ama y nos cuida como hijos suyos; es también el gran Rey del universo.”—El Discurso Maestro de Jesucristo, 90. FV 41.2
“Nadie intente con mano presuntuosa alzar el velo que oculta su gloria. ‘¡Cuán incomprensibles son sus juicios, e inescrutables sus caminos!’ Romanos 11:33. Prueba de su misericordia es el que su poder quede oculto; pues alzar el velo que esconde la divina presencia acarrea la muerte. Ninguna inteligencia mortal puede penetrar el secreto en que el Todopoderoso reside y obra.”—El Ministerio de Curación, 345. FV 41.3
“Podemos comprender su trato con nosotros y los motivos que lo impulsan, únicamente en la medida que él ve conveniente revelarnos. El dispone todo en justicia y no debemos estar descontentos ni desconfiados, sino inclinarnos en reverente sumisión. Nos revelará de su propósito tanto como sea necesario para nuestro beneficio; y más allá de eso debemos confiar en su mano omnipotente y en su corazón lleno de amor.”—Testimonies for the Church 5:302. FV 41.4
“Jehová es el manantial de toda sabiduría, de toda verdad, de todo conocimiento.... El hombre puede sólo asomarse a los linderos de aquel vasto espacio y permitir que la imaginación eleve su vuelo. El hombre finito no puede penetrar las profundas cosas de Dios.”—The S.D.A. Bible Commentary 6:1079. FV 41.5
“La verdadera reverencia hacia Dios es inspirada por un sentimiento de su grandeza infinita y de su presencia. Y cada corazón debe quedar profundamente impresionado por este sentimiento de lo invisible.”—Obreros Evangélicos, 187. FV 41.6

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El Mensaje de los Tres Ángeles

Apocalipsis 14:6-12
6 Vi volar por en medio del cielo a otro ángel, que tenía el evangelio eterno para predicarlo a los moradores de la tierra, a toda nación, tribu, lengua y pueblo,
7 diciendo a gran voz: Temed a Dios, y dadle gloria, porque la hora de su juicio ha llegado; y adorad a aquel que hizo el cielo y la tierra, el mar y las fuentes de las aguas.
8 Otro ángel le siguió, diciendo: Ha caído, ha caído Babilonia, la gran ciudad, porque ha hecho beber a todas las naciones del vino del furor de su fornicación.
9 Y el tercer ángel los siguió, diciendo a gran voz: Si alguno adora a la bestia y a su imagen, y recibe la marca en su frente o en su mano,
10 él también beberá del vino de la ira de Dios, que ha sido vaciado puro en el cáliz de su ira; y será atormentado con fuego y azufre delante de los santos ángeles y del Cordero;
11 y el humo de su tormento sube por los siglos de los siglos. Y no tienen reposo de día ni de noche los que adoran a la bestia y a su imagen, ni nadie que reciba la marca de su nombre.
12 Aquí está la paciencia de los santos, los que guardan los mandamientos de Dios y la fe de Jesús.

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