Elena G. de White escribió:

“No cerrará el tiempo de gracia hasta que el mensaje haya sido proclamado con más claridad. La ley de Dios ha de ser magnificada [...] El mensaje de la justicia de Cristo ha de resonar de un extremo de la tierra hasta el otro para preparar el camino del Señor. Esta es la gloria de Dios que terminará la obra del tercer ángel”. Joyas de los Testimonios (JT), vol. 2, (Bs. As.: ACES, 1956), pp. 373,374
Pero el perdón tiene un significado más abarcante del que muchos suponen. Cuando Dios promete que “será amplio en perdonar”, añade, como si el alcance de esa promesa fuera más de lo que pudiéramos entender: “Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová. Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos”.19 El perdón de Dios no es solamente un acto judicial por el cual libra de la condenación. No es sólo el perdón por el pecado. Es también una redención del pecado. Es la efusión del amor redentor que transforma el corazón. David tenía el verdadero concepto del perdón cuando oró “Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, y renueva un espíritu recto dentro de mí”. También dijo: “Cuanto está lejos el oriente del occidente, hizo alejar de nosotros nuestras rebeliones”.20 {DMJ 97.2}
https://egwwritings.org/?ref=es_DMJ.97.2&para=175.533

Satanás les ofrece a los hombres los reinos del mundo si ellos le ceden la supremacía. Muchos hacen esto y sacrifican el cielo. Es mejor morir que pecar; es mejor padecer necesidad que defraudar; es mejor pasar hambre que mentir.—Testimonies for the Church 4:495 (1880). {EUD 121.4}

viernes, 27 de marzo de 2020

La lucha de los poderes invisibles


La lucha de los poderes invisibles, 27 de marzo

Porque no tenemos lucha contra sangre y carne; sino contra principados, contra potestades, contra señores del mundo, gobernadores de estas tinieblas, contra malicias espirituales en los aires. Efesios 6:12. NEV 94.1
El Señor quiere que nuestras mentes despierten a las influencias de los ángeles malignos. Cristo no nos habla del peligro que corremos a causa de los ataques del enemigo apóstata, sin proporcionarnos el poder para resistir a cada uno de esos ataques. ... Los instrumentos angelicales, tanto buenos como malos, están luchando por el dominio, y cada influencia que ahora se ejerce debe ser investigada detenidamente.—Manuscrito 78, 1905, pp. 6. NEV 94.2
Satanás siempre está listo para engañar y descarriar. Emplea todo encantamiento para engañar a los hombres, y llevarlos al camino amplio de la desobediencia. Trabaja para confundir los sentidos con impresiones erróneas, y quitar las señales, colocando sus falsas inscripciones en los hitos que Dios ha establecido para señalar el camino correcto. Debido a que estas agencias malignas se están esforzando por eclipsar todo rayo de luz que llega al alma, es que los agentes celestiales han sido designados para realizar su obra de ministerio, para guiar, proteger y controlar a aquellos que serán los herederos de la salvación. Ninguno necesita desesperarse a causa de las tendencias al mal heredadas, pero cuando el Espíritu de Dios convence de pecado, el pecador debe arrepentirse, y confesar, y olvidar el mal. Fieles centinelas están de guardia para dirigir a las almas por el camino correcto.—Manuscrito 8, 1900. NEV 94.3
Los ángeles malignos, o los ángeles de Dios, están controlando las mentes de los hombres. Nuestras mentes son entregadas al control de Dios, o al control de los poderes de las tinieblas; y es conveniente que inquiramos adónde estamos hoy, si estamos bajo la bandera manchada de sangre del Príncipe Emmanuel, o bajo la bandera negra de los poderes de las tinieblas.—Manuscrito 1, 1890. NEV 94.4
Mientras el pueblo de Dios conserve su fidelidad a él, mientras se aferre a Jesús mediante la fe viva, estará bajo la protección de los ángeles celestiales, y a Satanás no le será permitido ejercer sus artes maléficas para destruirlo.—The Review and Herald, 19 de noviembre de 1908. NEV 94.5
Es el mayor gozo de los ángeles celestiales, extender el escudo de su tierno amor sobre las almas que se vuelven a Dios.—Manuscrito 29, 1900. NEV 94.6

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