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En los Lugares Celestiales


Hora final de la gracia, 5 de diciembre https://ift.tt/3ly7sCX Porque dice: En tiempo aceptable te he oído, y en día de salvación te he socorrido. He aquí ahora el tiempo aceptable; he aquí ahora el día de salvación. 2 Corintios 6:2. Ahora, precisamente ahora, es nuestro tiempo de gracia, en que nos hemos de preparar para el cielo. Cristo dio su vida para que pudiésemos tener este tiempo de gracia. Pero en tanto el tiempo dure, Satanás se esforzará por dominarnos. Obra con poder para llevar a los hombres a quedar absortos en el logro de dinero. Idea muchas clases de entretenimientos a fin de que sus mentes puedan estar ocupadas con los placeres mundanos. Quisiera hacernos olvidar todo lo que atañe al adorno interior—el adorno de un espíritu humilde y tranquilo—que a la vista de Dios es de gran precio. Está decidido a que todo momento sea colmado con esfuerzos para cumplir proyectos ambiciosos, o para entretener y satisfacer el yo. Está decidido a que el hombre no halle tiempo para estudiar la Palabra de Dios ni para comprender que ha sido comprado con precio, aunque éste sea la sangre del Hijo de Dios. Satanás emplea su influencia para ahogar la voz de Dios y la de la conciencia; y el mundo obra como si estuviera bajo su control. Los hombres lo han escogido como su líder... Infatuados con proyectos para los deleites y la diversión, se esfuerzan por lo que ha de perecer con el tiempo... Las señales de los tiempos, de rápido cumplimiento, declaran que el gran día del Señor está sobre nosotros ...—Manuscrito 161, 1897. Cristo está pronto para libertarnos del pecado, pero no fuerza la voluntad; y si por la persistente transgresión la voluntad misma se inclina enteramente al mal, y no deseamos ser libres, si no queremos aceptar la gracia, ¿qué más puede hacer? Hemos obrado nuestra propia destrucción por nuestro deliberado rechazamiento de su amor.—El Camino a Cristo, 36.

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El Mensaje de los Tres Ángeles

Apocalipsis 14:6-12
6 Vi volar por en medio del cielo a otro ángel, que tenía el evangelio eterno para predicarlo a los moradores de la tierra, a toda nación, tribu, lengua y pueblo,
7 diciendo a gran voz: Temed a Dios, y dadle gloria, porque la hora de su juicio ha llegado; y adorad a aquel que hizo el cielo y la tierra, el mar y las fuentes de las aguas.
8 Otro ángel le siguió, diciendo: Ha caído, ha caído Babilonia, la gran ciudad, porque ha hecho beber a todas las naciones del vino del furor de su fornicación.
9 Y el tercer ángel los siguió, diciendo a gran voz: Si alguno adora a la bestia y a su imagen, y recibe la marca en su frente o en su mano,
10 él también beberá del vino de la ira de Dios, que ha sido vaciado puro en el cáliz de su ira; y será atormentado con fuego y azufre delante de los santos ángeles y del Cordero;
11 y el humo de su tormento sube por los siglos de los siglos. Y no tienen reposo de día ni de noche los que adoran a la bestia y a su imagen, ni nadie que reciba la marca de su nombre.
12 Aquí está la paciencia de los santos, los que guardan los mandamientos de Dios y la fe de Jesús.

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